Sánchez se opone a entrar en los gobiernos que lidere Podemos
La decisión afecta a los ayuntamientos de capitales como Madrid o Zaragoza.
Sánchez se dirige a Rajoy, durante la sesión de control al Gobierno.
Pedro Sánchez está más que dispuesto a llegar a acuerdos con Podemos para facilitar cambios en comunidades autónomas y ayuntamientos ahora en manos del PP, pero es reacio a formar coaliciones de gobierno que estén lideradas por personas vinculadas a la formación de Pablo Iglesias. Así se lo ha hecho saber a algunos de los candidatos de su partido con los que ha reunido estos días dentro de la ronda de contactos abierta para fijar su política de pactos tras los comicios del pasado domingo.
El principal afectado por esa decisión sería Antonio Miguel Carmona, el cabeza de lista del PSOE al Ayuntamiento de Madrid, con el que se entrevistó el martes en la sede federal del partido, pero el planteamiento también afectaría a otras ciudades como Zaragoza o Cádiz. La idea es evitar una implicación excesiva con una fuerza política cuyas eventuales virtudes de gestión están aún están por testar. Sobre todo, apuntan, porque sería hacerlo desde una posición de debilidad que podría conllevar un rápido desgaste electoral a muy pocos meses de las generales.
En el PSOE tienen muy interiorizado que su electorado no entendería ningún movimiento que impida desalojar a los populares del poder. Lo dijo ayer mismo el secretario de Acción Política de la formación, Patxi López. «Este partido ya ha tenido suficientes políticas de derecha, políticas de recortes y políticas oscuras; lo que hace falta ahora es dar un giro radical, empezar a promocionar una política limpia, transparente, de participación, de control ciudadano y empezar a poner en marcha políticas que ayuden a la gente que lo está pasando mal», argumentó.
Temor
Ese sentimiento, sin embargo, se conjuga con un cierto temor a entendimientos que pasen luego factura como ocurrió con el tripartito catalán, el bipartito gallego o los multipartitos baleares. De ahí que algunas voces como la de Susana Díaz, pero también la de otro barón más amable con Pedro Sánchez, el extremeño Guillermo Fernández-Vara —que es, por cierto, el dirigente socialista con mayor respaldo en las urnas— reclamen cautela.
En realidad, la apuesta de Sánchez tiene también algo de ‘quid pro quo’. Iglesias ya ha dejado claro en varias ocasiones que, con condiciones, se limitará a ofrecer apoyo externo a los socialistas allá donde puedan desbancar a los populares del poder; fundamentalmente y de forma más clara, en Extremadura y en Castilla-La Mancha. En otros lugares, como la Comunidad Valenciana o Aragón, tampoco sería descartable, pero juegan con algunas otras opciones. Y en la Comunidad de Madrid las cuentas no salen si no es también con la concurrencia de Ciudadanos.
El escenario está, pues, muy abierto. Los secretarios generales de ambas formaciones mantuvieron ayer una conversación telefónica de aproximadamente un cuarto de hora, según el propio Iglesias, en la que se avanzó poco. Hablaron, conforme a fuentes socialistas, de la «situación política del país, de la necesidad de regeneración democrática de las instituciones, del combate a la corrupción y de medidas de rescate ciudadano». Quedaron en volver a entrevistarse.