Las cuentas apuntan a que España volverá a sacar de la UE más dinero del que aporta
Según los Presupuestos seguirá un ejercicio más con un saldo positivo de 740 millones de euros.
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.
En los años de bonanza era fácil vislumbrar entre las grúas y demás maquinaria que construían una carretera o una vía de tren un cartel con la bandera de la UE para recordar que esas obras estaban cofinanciadas por fondos europeos. Unas ayudas concedidas a España desde su ingreso en el club comunitario en 1986 recibidas como un ‘maná’ con el objetivo de modernizar al país para intentar converger con el nivel europeo en materias como infraestructuras y comunicación, pero también en la agricultura, pesca o innovación.
Un dinero que salía y sale del presupuesto comunitario que divide a los países miembros en dos: los que aportan más de lo que reciben y viceversa. España siempre ha estado, con la salvedad de un año, entre los beneficiados del reparto. Y según los Presupuestos de 2016 seguirá así un ejercicio más con un saldo positivo de 740 millones.
A España le sale rentable económicamente estar en la UE. En las dos primeras décadas de integración recibió 84.313 millones de euros. A pesar de las sucesivas ampliaciones comunitarias con la entrada de países de menor renta, España mantiene un saldo favorable desde 2006 hasta la previsión de 2016 de 12.710 millones. Y es que en esta última década la aportación española ha crecido de forma lenta pero gradual mientras que las transferencias comunitarias se han mantenido más o menos estables aunque con algunos altibajos.
De antes a ahora
Así, en 2006 la aportación española al presupuesto europeo ascendió a los 10.674 millones frente a los 13.757 previstos en las cuentas de 2016. Por su parte, los fondos recibidos han pasado de 13.047 millones en 2006 a 14.497 millones diez años después. También es cierto que la Comisión Europea estructura los repartos y objetivos por periodos de siete años (en la actualidad el 2014-2020).
En 2014 por primera vez en la historia el saldo de España con la UE fue negativo en 1.545 millones. Es decir, España aportó más de lo que recibió y se convirtió en lo que se conoce como un contribuyente neto al igual que Alemania o Francia, por ejemplo. De esta forma España parecía concluir el ciclo lógico y pasar de un país menos desarrollado y necesitado de ayuda para progresar a contribuir como le corresponde a una de las potencias del continente. Sin embargo fue un hecho coyuntural.