Seis de cada diez votos recuperados por Rajoy proceden de Ciudadanos
Vuelven a confiar en sus siglas el 17% de los simpatizantes que le abandonaron.

Mariano Rajoy, durante un pleno del Congreso el pasado mes de julio.
La estrategia de Mariano Rajoy para recuperar de cara a las generales a parte del amplio segmento del centro derecha desencantado con el PP parece que ha comenzado a dar los primeros frutos, según se deduce de los datos facilitados por el barómetro del CIS.
El líder del PP ha pedido a los españoles, especialmente a los aproximadamente 4,5 millones de votantes de 2011 que le habían abandonado o meditaban hacerlo, que perdonen sus errores del pasado —recortes, incumplimientos de programa, corrupción—, que corten su fuga a Ciudadanos y que concentren el voto útil en su formación, porque es la única que puede garantizar la estabilidad política y evitar que llegue a la Moncloa una alianza entre PSOE, Podemos y otros grupos «radicales».
El barómetro de julio no solo constata que el PP recupera apoyos —2,6 puntos desde abril— por primera en toda la legislatura, sino que los que vuelven al redil popular pertenecen casi en su totalidad a los grupos en los que Rajoy ha puesto su diana: simpatizantes fugados desde el año pasado al partido liderado por Albert Rivera y ex votantes desencatados que meditan un cambio de opción política o su paso a la abstención
La encuesta publicada el miércoles indica que el partido en el Gobierno ha recuperado en un solo un trimeste al 17% de todos los apoyos perdidos en cuatro años, un porcentaje que podría superar el medio millón de españoles, al pasar de una fidelidad de voto del 48,8% en abril a otra del 57,8% en julio.
Los indecisos
Pero, lo que para la cúpula de la calle Génova posiblemente es más relevante, de los hijos pródigos el 63% —más d e uno de cada seis— se lo han arrebatado a Ciudadanos —que cae 2,7 puntos en el sondeo— y el 22% —dos de cada diez— son desencantados populares que, pese a su enfado, han decidido darle otra oportunidad a Mariano Rajoy. En cantidades ya más modestas, un 5,5% de los retornados se había pasado temporalmente al PSOE y un porcentaje idéntico había asegurado en abril que votaría a Podemos
La obsesión del presidente del Gobierno en atraerse a ambos colectivos es el resultado de saber que, al menos hasta la Semana Santa pasada, el partido de Rivera era la nueva opción electoral del 17,7% de los que en 2011 votaron al PP y que otro 16,7% de sus antiguos apoyos estaban indecisos, dudando entre el cambio de siglas y no acudir a las urnas
Las ‘tripas’ del CIS —los cuadros que vinculan la actual apuesta electoral con el recuerdo de voto y toda una serie declasificaciones personales, sociales y demográficas— permiten realizar una radiografía aproximada de quiénes son de forma mayoritaria esos centenares de miles de personas que han decidido en el último trimestre revertir la tendencia de cuatro años de retrocesos del PP y dar otra oportunidad al partido en el Gobierno.
De forma muy simplificada, son una mayoría de varones, fundamentalmente de entre 25 y 64 años, con estudios básicos o de secundaria, y que de forma masiva se describen a sí mismos bien como de clase media bien como obreros no especializados. Quienes han cambiado de opinión a cuatro meses de las elecciones para elegir al nuevo inquilino de la Moncloa viven, preferentemente, en pueblos grandes y en pobladas capitales de provincia