El independentismo ya no descarta repetir los comicios en Cataluña
Junts pel Sí y la CUP tienen dos meses para desatascar la investidura de un presidente.
Las urnas son caprichosas y aunque Artur Mas y la lista de Junts pel Sí obtuvieron una victoria clara el pasado 27S tienen un panorama muy complicado, no solo para cumplir su objetivo -la independencia- sino simplemente para poder arrancar la legislatura. La política catalana vuelve a estar metida en un laberinto. Tiene salidas, sí, pero todas tortuosas.
La primera es la que no quiere casi nadie: repetición de elecciones. Y es que el contexto es tan cambiante que es una incógnita saber por dónde tiraría el electorado. El debate de investidura está previsto para el 9 de noviembre. Junts pel Sí necesita seis escaños más para alcanzar la mayoría absoluta. Si no la consigue, puede someterse a nuevas votaciones, en las que es suficiente con una mayoría simple: más votos a favor que en contra y por tanto le bastará con dos votos favorables de otra formación. En este caso, la CUP tiene 60 días para deshojar la margarita y decidir si se traga los sapos y hace presidente a Mas o se mantiene en sus trece, caiga quien caiga, el proceso incluido. Si Mas no encuentra apoyos, se verá obligado a convocar nuevos comicios. Esta posibilidad no la descarta ninguna formación, ni siquiera Junts pel Sí, cuyos dirigentes tratan de ser optimistas. Las elecciones serían en febrero o marzo, dos meses después de los comicios al Congreso. Fuentes próximas a Raül Romeva, número uno de la lista ganadora, apelan a la responsabilidad de la CUP y a que sus portavoces sabrán interpretar el momento histórico.
Esta predisposición de ambos puede llevar al escenario que desea todo el independentismo: acuerdo entre Junts pel Sí y la CUP para entre ambos sumar 72 diputados (sobre 135) y poner en marcha la fase final del proceso hacia la creación de un Estado propio. Está por ver bajo qué fórmula y quién se lleva el gato al agua respecto a la figura de Mas. En la lista de Junts pel Sí el asunto es innegociable, pero si por algo se ha caracterizado la política catalana en los últimos tiempos es porque va sobrada de imaginación. La CUP propuso una presidencia coral, con entre tres o cuatro figuras, extremo descartado por Junts pel Sí con el argumento legal de que el estatuto catalán lo impide. La iniciativa de la CUP sí podría reconvertirse en una presidencia meramente institucional, con cuatro superconsejerías, que serían las que tendrían el poder real del Gobierno. El objetivo de este ejecutivo sería crear las estructuras de Estado para preparar la desconexión tras la proclamación de independencia.
Otras opciones
¿Qué papel jugaría la CUP? Oriol Bartomeus, profesor de Ciencia Política, cree que actuarán de «guardianes del proceso». «Sobre todo si Junts pel Sí entra en una fase de negociación con el Estado, lo que podría pasar después de las generales y siempre que el PP no obtenga una clara victoria», señala. El principal escollo, en cualquier caso, es la figura de Mas. «En la CUP han dicho por activa y por pasiva que no le investirán, pero la imputación de Mas está aumentado la presión del campo nacionalista para que cambien de opinión. Este será el primer gran misterio de la legislatura que se deberá despejar», apunta Bartomeus.