LA MADRE DEL FEMINISMO EN LEÓN

Los 40 abriles de las ‘Floras’

La madre del feminismo leonés cumple sus 40 años de fértil vida desde que nació, en el último año de la dictadura y en la buhardilla del CCAN, «para sacar a la palestra la situación específicamente opresiva en la que vivían las mujeres».

Activistas de la Asociación Feminista Leonesa Flora Tristán preparan los paneles de la exposición sobre el 40 aniversario en Espacio Vías.

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ANA GAITERO | LEÓN
León

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Son las ‘madres’ del feminismo leonés y las responsables de que la sociedad local se haya ‘feministizado’. Las ‘Floras’ cumplen 40 años de activismo y reflexión. 14.600 días sin local propio y sin faltar a la cita de las reuniones semanales. Dos mil martes y siguen. Sólo cierran si es festivo y en agosto.

«Son un ejemplo de constancia y de trabajo, de lealtad y lucha», señala la artista y colaboradora Isabel Alonso. Conoció al colectivo hace unos años preparando una exposición. «La transformación de la ciudadanía leonesa no se explica sin el feminismo y Flora Tristán», apostilla Susi Blanco, trabajadora social, quien recuerda las jornadas culturales en el Salón de los Vientos.

Para María, una maestra que llegó de Madrid a León, ha sido «un soplo de aire», un lugar donde poder desarrollar sus «ideas avanzadas» fuera de su ambiente más convencional. Tinina destaca su solidaridad y cariño: «Pasé por un cáncer y me sentí muy arropada».

«Son la referencia del femenismo en león. Me han enseñado mucho», añade Encina Gutiérrez, quien se ha sumado al colectivo recientemente. Teresa Colín destaca la independencia y el buen ambiente que se respira en las reuniones de los martes, así como la capacidad para organizar sin apenas gastos y el debate constante. Mirando los carteles dice: «Seguimos prácticamente con los mismos temas».

Todo empezó hace 40 años. En 1975, el primer Año Internacional de la Mujer para la ONU, con la dictadura franquista dando los últimos coletazos, se creó la Asociación Leonesa de Mujeres Flora Tristán (ahora Asociación Feminista Leonesa Flora Tristán).

La buhardilla del CCAN (hoy oficinas municipales de Patrimonio) era un hervidero social y político. La izquierda leonesa se camuflaba bajo la marca del Club Cultural de Amigos de la Naturaleza a fin de despistar a la brigada político-social que perseguía todo lo que se moviera fuera de la oficialidad del régimen.

León era una sociedad todavía joven aunque Barcelona, Madrid y Bilbao ya eran los destinos favoritos para emigrar. La provincia tenía 546.590 habitantes, casi 20.000 menos que al iniciarse la década. Nadie sabía que Franco iba a morir pero se barruntaban nuevos tiempos. Había mucho que hacer. Las mujeres participaban en todos los frentes, como militantes, cooperantes, compañeras... Veían que los debates se pensaban en masculino y decidieron crear un espacio propio para «sacar a la palestra la situación específicamente opresiva en que vivían las mujeres», subraya el colectivo.

Oficialmente, la asociación Flora Tristán vio la luz casi tres años después. El 13 de diciembre de 1977 conseguía la autorización junto a dos colectivos vecinales, Mariano Andrés, de Las Ventas de León, y Puerta de Rey de Astorga. El 31 de enero de 1978 celebró la primera asamblea en la buhardilla de Puerta Castillo.

La hemeroteca da fe de que las ‘Floras’ empezaban con bríos. Sus comunicados no dejaban de sorprender a las redacciones de los dos periódicos provinciales. La primera vez que se habla en la prensa del Día de la Mujer Trabajadora —como se llamaba entonces el 8 de marzo— se debió a una nota suya: «Y resumimos que piden la independencia económica de la mujer, reivindicando cuanto facilite su incorporación al trabajo remunerado. Concluyen pidiendo que la sociedad se solidarice con estas reivindicaciones para conseguir una sociedad más justa», recoge La Hora Leonesa el 8 de marzo de 1978.

No hablaban por hablar. Atentas a lo que sucedía a su alrededor pronto pusieron el dedo en la llaga de la discriminación que sufrían las leonesas. La noticia se hizo un pequeño hueco en la edición del 18 de mayo de aquel año entre un pupurri de notas. Flora Tristán denunciaba que el Ayuntamiento de León no reconocía como válidas las firmas de las mujeres en una protesta vecinal contra un bingo en Santa Nonia.

La cooperación con el movimiento vecinal se materializó en reuniones en los barrios, aunque pronto se dieron cuenta de la escasa asistencia de las mujeres «porque tienen muchas cossa que hacer, los hijos, la casa...», comentaba una de las fundadoras, Olga Castrillo, en una entrevista a doble página en julio de 1979.

Repartían octavillas para llegar a la gente conscientes de que el mundo privado, que alberga la raíz de la desigualdad, era un hueso duro de roer. «Sabemos que para muchas mujeres supone una ruptura y un cambio que da miedo afrontar», decía la activista.

Las ‘Floras’ molestaban. El 25 de octubre de 1979 encabezaron una manifestación que dio varias vueltas a Santo Domingo y terminó en San Marcelo frente al Ayuntamiento de León. Pilló tan de sorpresa a la ciudad que no había ni policía. Era un acto en solidaridad con las mujeres que iban a ser juzgadas en Bilbao al día siguiente acusadas de prácticas abortivas. El panfleto que tiraron por la calle apelaba a la Constitución para despenalizar el aborto y exigía educación sexual y anticoncepción gratuita. Los ataques no se hicieron esperar desde los sectores más conservadores, escandalizados por el mensaje que «lanzan a las jóvenes».

El 16 de septiembre de 1983 se publica en La Hora Leonesa una insólita carta al director. Los realizadores del programa El callejón del gato de Radio Popular de León denunciaban la interrupción de la entrevista a una representante del colectivo cuando faltaban de emitir varios minutos de grabación.

«El motivo de tan drástica medida fueron, al parecer, las opiniones de la entrevistada en relación a la influencia que la Iglesia ha tenido sobre la mujer», argumentaban Isidro Álvarez y Carmen Álvarez en la misiva. Tiempo después tuvieron un programa propio en Radio Cadena Española bajo el título «Las mujeres dicen...».

El poder contraprogramaba sus actos. El 8 de marzo de 1979 los actos organizados por Flora Tristán quedaron relegados por debajo de la conferencia que vino a dar a León María del Mar Vanaclocha Bellver, subdirectora general de la Condición Femenina, recientemente creada en el Ministerio de Cultura.

Desde el primer momento una de sus reivindicaciones fue la creación en León de un Centro de Planificación Familiar para lo que se llegó a crear una coordinadora. Con la andadura de la democracia municipal el tema propició un intenso (y hasta tenso) debate en el Pleno del 6 de julio de 1982. La concejala María Dolores Otero se atribuyó la autoría de un proyecto para crear un centro de orientación familiar, mientras que los socialistas defendían el proyecto de Flora Tristán.

En España los anticonceptivos orales que revolucionaron la vida sexual de las mujeres de occidente estuvieron prohibidos hasta 1978 cuando el mismo presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, se decidió a «legislar lo que es una realidad a nivel de calle». El Insalud abrió dos centros de planificación familiar en la provincia en 1984, uno en la capital y otro en Ponferrada.

En 1987, Flora Tristán traía al mundo a su primera hija. La Asociación de Mujeres Simone de Beauvoir nació de su seno para gestionar la casa refugio para mujeres maltratadas que a día de hoy sigue abierta y cuenta también con centro de día de atención a mujeres y otro para menores. La violencia de género es una de las preocupaciones de sus acciones. Desde 2005 forman parte de la plataforma contra la violencia machista Lunes sin Sol.

La emergencia de las agresiones sexuales y, en el caso de León, las numerosas violaciones perpetradas por el violador del chándal a principios de los 90 incentivó la creación de otra asociación específica, Adavas, que hoy aborda la asesoría legal, atención psicológica y sensibilización social y educativa sobre la violencia hacia las mujeres.

En 2004 cambia de nombre y pasa a llamarse Asociación Feminista Leonesa Flora Tristán. En sus cuarenta años de existencia el colectivo ha cuidado celosamente su independencia y nunca ha tenido sede propia.

De la burhadilla del CCAN pasó al salón de los Vientos del Edificio Emperador (antigua sede del Círculo Medina de la sección Femenina) que compartía con la Asociación de Madres Solteras Isadora Duncan y el colectivo ecologista URZ. En 1989 la Junta decidió cancelar el contrato de alquiler y de nada sirvieron los 20 días en encierro de feministas y ecologistas.

URZ y Flora Tristán pasaron a un local en Ordoño II, sede de la antigua OJE, hasta que el edificio fue declarado en ruina. Actualmente se reúnen los martes en el chalé municipal de Padre Isla. Ante la falta de espacio ha donado su biblioteca a este centro, donde puede ser consultada por cualquier persona, y sus papeles con 40 años de historia del feminismo en León reposa en 40 cajas del Archivo Histórico Provincial de León.

Su vocación como asociación ideológica y no asistencial fructificó en sus jornadas culturales anuales y un ramillete de publicaciones especializadas, que abordan desde el lenguaje no sexista a la abolición de la prostitución. De su mano han venido a León rerferentes del feminismo en España, desde la entonces jovencísima Manuela Carmena, cuando era juez de El Escorial, a Victoria Sau, Empar Pineda, Lidia Falcón, Cristina Alberdi, Justa Montero, Leonor Taboada, Begoña San José, Cristina Almeida, Alicia Herrero, Juana Ginzo, Charo Carracedo... y muchas más.

Dicen que las mujeres a partir de los 40 se vuelven más interesantes. La Asociación Feminista Leonesa Flora Tristán quiere seguir tirando de los hilos que forman la trama del patriarcado para deshacerla y lograr una sociedad igualitaria, a la que ya aspiraba su mentora, la escritora, pensadora y feminista franco-peruana autora de Peregrinaciones de una paria.

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Las ‘Floras’ mantienen abiertas sus citas de los martes e impulsaron hace 20 años las Reuniones Feministas Regionales, que llegan a su número 66 este fin de semana en Ponferrada, con el debate sobre el sistema sexo-género. «Porque el feminismo sigue siendo un instrumento de pensamiento y práctica social e individual imprescindible», dice su historia resumida para la exposición que se abre el martes en Espacio Vías como arranque del aniversario.