Rajoy afirma en tono solemne que «se trata de la defensa de todo un país»
El presidente apuntala su mensaje de firmeza y no permitirá la ruptura de España.
El presidente Rajoy conversa con los periodistas.
Mariano Rajoy ha decidido hacer política. El presidente del Gobierno tenía poco que añadir a lo que ya anticipó el lunes al anunciar su intención de impugnar la resolución aprobada por el Parlamento de Cataluña con la que los independentistas de Junts pel sí y la CUP pretenden empezar a construir una república independiente, pero aún así eligió comparecer de nuevo tras el Consejo de Ministros extraordinario que dio luz verde definitiva al recurso -e inmediatamente antes de su salida hacia la cumbre sobre inmigración que celebran en Malta la UE y la Unión Africana- para transmitir firmeza y diligencia ante la importancia del desafío. «Se trata -dijo en tono solemne- de la defensa de todo un país».
El Ejecutivo, que hace pocos meses puso en marcha una nueva estrategia de comunicación para ganar en cercanía, está decidido a demostrar que no dejará resquicio alguno para la impunidad de quienes desafían, en palabras de Rajoy, «nuestra convivencia y la democracia». Ese es el sentido de todos los pasos que ha ido dando desde que las fuerzas secesionistas dejaron clara su intención de utilizar la mayoría absoluta obtenida el 27-S en escaños (que no en votos) para desgajar Cataluña de España: desde el recurso presentado ayer al Constitucional al ‘prevengan’ de la Fiscalía para perseguir, también por la vía penal, posibles delitos contra la forma de Gobierno.
Rajoy insistió, de hecho, en que, aunque su intención sea actuar conforme a criterios de proporcionalidad, no tendrá ningún reparo para poner en marcha los mecanismos del Estado que sean pertinentes si la suspensión de la resolución soberanista es desobedecida. Su deseo es que no haga falta ir más allá, pero ante la amenaza cierta de que el máximo garante de la Carta Magna no logre frenar la escalada en la que se han embarcado Convergencia y Artur Mas, prisioneros de los antisistema de la CUP, prometió ser inflexible. «Soy el presidente del Gobierno -dijo- y no voy a aceptar que unos señores liquiden las normas de convivencia que nos hemos dado entre todos».
El jefe del Ejecutivo ha sido capaz de articular en las últimas semanas una respuesta de Estado frente a un desafío que ha marcado toda la legislatura e incluso sus principales rivales políticos reconocen que ha acertado en la respuesta al último envite independentista, pero es consciente de que tras la mano tendida del principal partido de la oposición, e incluso en sus propias filas, aún subyace un reproche por no haber sido capaz de atajar a tiempo el problema. Y también, a preguntas de la prensa, se refirió a ese asunto. «Yo he hecho dos cosas -justificó-, negarme a que se me impusiera un modelo de financiación contrario a la igualdad de todos los españoles y a la solidaridad, y negarme a que se celebrara un referéndum que liquidaba el derecho de los ciudadanos a decidir sobre su propio país».
Visita a Cataluña
Este sábado viajará a Barcelona para hacer desde allí el acto de presentación de candidaturas del PP a las generales del 20 de diciembre. Será la primera vez que visite Cataluña después del varapalo sufrido por su partido en las autonómicas. En Moncloa, insistió en que su actuación protege, «muy especialmente», los derechos de los ciudadanos catalanes y se reafirmó en que él está dispuesto a hablar con quien lo desee pero volvió a poner la salvedad del respeto a la «unidad nacional, la soberanía y el principio de legalidad». «Lo que no puedo -zanjó- es aceptar gobiernos que dicen que no van a cumplir la ley».