La confección de las listas aflora las tensiones internas en Podemos

El sector crítico a Iglesias censura que la dirección haya colocado a dedo a independientes.

Beth Noveck, asesora del presidente de EE UU, y el secretario general de Podemos, Iglesias.

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ander azpiroz | madrid
León

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La confección de las listas ha abierto la enésima crisis en Podemos, un partido que con menos de dos años de vida aún no ha logrado levantar una estructura interna fiable. Las bases eligieron a sus candidatos el pasado julio en un proceso de primarias en el que arrasó la lista apadrinada por Pablo Iglesias. No obstante, la dirección se reservó la potestad de modificar los puestos de salida en las listas en función del fichaje de independientes. Así ha ocurrido y ha incendidado los ánimos de buena parte de la militancia.

Pablo Iglesias, sin embargo, minimiza las llamas y rechaza de plano haber actuado al margen de las bases. «Podemos celebró primarias abiertas. Cualquier ciudadano podía participar en ese proceso. Las candidaturas se han formado siguiendo escrupulosamente el resultado de las primarias. Son los ciudadanos los que han decidido quién va y qué orden», afirmó el líder del partido morado. Una afirmación que contrasta con el hecho de que desde Madrid se ha impuesto, entre otros, al teniente general Julio Rodríguez como número dos por Zaragoza, a la juez Victoria Rosell como cabeza de lista por Las Palmas o al ex coordinador de IU en Andalucía Luis Carlos Rejón como número tres por Sevilla.

Las injerencias del aparato han causado especial malestar en Andalucía, una federación controlada por el sector crítico con la dirección nacional. A la cabeza de la rebelión está Teresa Rodríguez. La lider andaluza, proveniente del partido Izquierda Anticapitalista, ya se enfrentó a Iglesias a cuenta de la confección de los estatutos del partido o el formato de primarias para las generales. Ahora, trece de los quince diputados autonómicos andaluces de Podemos han firmado un duro comunicado en el que censuran que Antonio Manuel Rodríguez, el candidato elegido en primarias para encabezar la lista por Córdoba, haya sido desplazado desde Madrid para colocar en su lugar a la antropóloga Marta Domínguez, una maniobra que se atribuye al secretario de Organización Sergio Pascual.

Los críticos reprochan la falta de consenso en la decisión y que por parte de la dirección haya faltado «voluntad de escuchar» a la militancia cordobesa. El revuelo se agravó con la decisión anunciada por Pascual a través de las redes sociales de tapar en la lista por Sevilla la marcha del constitucionalista Javier Pérez Royo con Rejón, artífice en 1994 de la ‘pinza’ con la que IU y PP intentaron estrangular el mandato del socialista Manuel Chaves y obligó a adelantar dos años las elecciones autonómicas en esta comunidad. A las críticas por estas decisiones se ha sumado la voz del ex fiscal Carlos Jiménez Villarejo, un referente político y moral dentro de Podemos.

Iglesias, en cualquier caso, no se da por aludido por el griterío que llega desde Andalucía, pero también de otras federaciones,y ayer realizó una encendida defensa de su estrategia de fichajes independientes. «La llegada de Julio Rodríguez y Victoria Rosell, entre otros más, está haciendo que Podemos sea lo que quiere ser», afirmó el candidato a La Moncloa. Frente al parecer de parte su militancia, mantiene que la suya es la única organización que no hace listas para colocar a los suyos, sino para colocar a los mejores.

Dimisiones en cadena

La crisis territorial en Andalucía sólo es una más de las varias que ha sufrido Podemos en los últimos meses. El secretario general de la formación en el País Vasco, Roberto Uriarte, dimitió a principios de mes junto a 19 de los 34 miembros del Consejo Ciudadano de ese territorio después de que el aparato impusiese contra su criterio al número uno por Vizcaya en vez de situar en la cabecera al ecologista Juan López de Uralde, que será el cabeza de lista por Álava.

En octubre, la secretaria general en Cataluña Gemma Ubasart también abandonó el cargo a causa de desavenencias con la forma en que se gestionó la campaña electoral para las catalanas. Galicia también ha vivido turbulencias internas.

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Desde la dirección nacional se resta importancia a las desavenencias con los barones regionales y se repite que Podemos tiene las paredes de cristal, y por eso los conflictos internos tienen mayor trascendencia que en el resto de formaciones.