Prisión sin fianza para el autor confeso del crimen del marido de su ex pareja

Marcos V. G. es trasladado por agentes de la Guardia Civil a los juzgados de Pontevedra.
El Juzgado de Instrucción 1 de Pontevedra ha decretado prisión provisional comunicada y sin fianza para el hombre que reconoció haber acuchillado y causado la muerte al marido de su ex pareja en el municipio gallego de Ponte Caldelas.
Marcos V. G. es investigado por un delito de homicidio, informaron fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Galicia.
El autor confeso del crimen, ocurrido el pasado sábado, fue dado de alta en la mañana de ayer en el Complejo hospitalario de Pontevedra, donde permanecía ingresado en la unidad de Psiquiatría.
Marcos V. G. fue detenido después de apuñalar hasta la muerte a Manuel Ángel R. V. y confesar el crimen a la Guardia Civil.
El suceso se produjo en una vivienda de la calle México de Ponte Caldelas, donde residían la víctima y su mujer, con la que el detenido había mantenido una relación sentimental, en un tiempo en el que este matrimonio estuvo separado.
El Ayuntamiento, en una reunión plenaria convocado con carácter de urgencia, ha decretado tres días de luto oficial y ha puesto los equipos de psicólogos a disposición de las familias.
Prácticamente a la misma hora que pasaba a disposición judicial, más de doscientos vecinos de Ponte Caldelas reprobaban el crimen con un minuto de silencio.
En el manifiesto al que se ha dado lectura, se ha mostrado la «repulsa a la violencia, venga de donde venga» y se ha arremetido contra un «comportamiento execrable y vergonzoso para la condición humana, que muestra el fracaso de los valores sociales que deben sostener la sociedad del siglo XXI que entre todos estamos construyendo».
«Desde lo más profundo de nuestro corazón», reza el texto, «repudiamos la intolerancia y reivindicamos la libertad de elección de las personas y la capacidad de decidir libremente sobre sus vidas».
No hay causa, prosigue el documento, que pueda ser legitimada a través del uso de la violencia, la que ha segado la vida de Manuel Ángel Rivas Muíños, al que en su círculo íntimo llamaban Manolán, y que era «conocido y querido por todos».