La CUP ofrece a sus militantes cuatro escenarios para la investidura de Mas

Mariano Rajoy admite negociar sobre Cataluña tras el 20-D: «Habrá que hablar».

Mas, en un acto el miércoles en Tarragona.

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Agencias | Barcelona
León

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La asamblea general de la CUP decidirá una semana después de las elecciones generales si apoya la investidura de Artur Mas o deja morir la legislatura y aboca a Cataluña a nuevas elecciones en marzo.

El cónclave anticapitalista deberá pronunciarse sobre cuatro opciones: dos de ellas dan su apoyo a Mas y las otras dos rechazan la reelección del presidente de la Generalitat. La dirección de la CUP avalará este sábado el formato de la asamblea del 27 de diciembre en el la localidad barcelonesa de Esparraguera, en la que militantes, simpatizantes y colaboradores de la formación de la izquierda radical celebrarán una elección por eliminación, de tal manera que en cada votación se descartará el escenario que menos papeletas reciba.

La opción uno contempla aceptar un consejo de la presidencia encabezado por Mas, además de avalar un acuerdo político con Junts pel Sí que incluya un plan de choque social, de ruptura, desconexión y un proceso constituyente.

La dos rechaza la presidencia de Mas y el pacto con Convergència y Esquerra, e insta a seguir negociando, aun a riesgo de ir a elecciones, mientras que la tres descarta el acuerdo con Junts pel Sí, pero plantea facilitar la investidura del líder convergente para evitar comicios. En la cuatro se rechaza todo y se asumen las nuevas elecciones.

En la última ocasión que la CUP reunió a sus bases, el pasado 29 de noviembre, se impuso con el 64% el escenario de seguir negociando, pero sin Mas de presidente, y solo el 34% de la militancia se mostró favorable a investir al actual presidente de la Generalitat en funciones.

La presión del soberanismo sobre la izquierda radical va en aumento, por lo que el resultado de la asamblea es toda una incógnita. Mas afirmó así que si la CUP le veta, «mucha gente se bajará del tren» y el proceso «se irá a hacer puñetas». «Si no hay acuerdo, habrá elecciones», advirtió.

Desde el Gobierno

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, admitió ayer que tras las elecciones del domingo, y una vez que se constituyan los gobiernos central y de la Generalitat, deberá hacerse un «esfuerzo de negociación». «Habrá que hablar», ha señalado.

Rajoy tuvo ayer en Barcelona su único acto de campaña en Cataluña, una tribuna organizada por el diario La Vanguardia en la que advirtió del riesgo que supondría dejar «algo tan serio como la Generalitat en manos de un partido extremista», en alusión a la CUP, y añadió que le gustaría que en Cataluña «saliera un gobierno normal, de gente que sea sensata y equilibrada».

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El jefe del Ejecutivo desveló asimismo que ha mantenido con el presidente de la Generalitat, Artur Mas, reuniones privadas además de las conocidas en La Moncloa, que han «durado muchas horas», y ha insistido en que las negociaciones no pueden hacerse sobre la base que, en su opinión, impone Mas, de «o lo tomas o lo dejas».