Rajoy depende de la decisión del PSOE
La repetición de las elecciones que nadie desea ha dejado de ser una previsión constitucional para pasar a ser una posibilidad real, según las direcciones de los cuatro principales partidos políticos.
Aunque no fue una sorpresa, el escenario que se dibujó tras el recuento de votos era el que menos quería Mariano Rajoy. Para el presidente en funciones y líder del PP, la peor hipótesis era que su investidura dependiera de los socialistas. Y así va a ser. La única posibilidad que tiene de ser reelegido es que, una vez confirmada la abstención de Ciudadanos, el PSOE se decante también por esa salida. Pero los socialistas, de entrada, dicen que no.
La repetición de las elecciones ha dejado de ser una improbable previsión constitucional para ser una probable posibilidad. Es el diagnóstico compartido en los comités de campaña y las direcciones de los cuatro principales partidos. Aunque el PP, Podemos y Ciudadanos creen, por distintas razones, que los socialistas al final darán su brazo a torcer y permitirán la investidura de Rajoy con su abstención. Si Ciudadanos y el PSOE no toman partido, los 123 votos de los diputados del PP favorables a Rajoy serán suficientes para derrotar a los 97 que podría haber en contra de Podemos y el resto de fuerzas con presencia parlamentaria.
Mariano Rajoy, de momento, se lo toma con tranquilidad. Anunció que hablará con los demás candidatos antes de que se constituya el Congreso el 13 de enero. Hasta ahora ha hablado por teléfono con Pedro Sánchez, se ha «mensajeado» con Albert Rivera, y Pablo Iglesias le envió «una pregunta» que no desveló aunque no venía a cuento de la investidura.
El presidente en funciones no se mostró optimista ni pesimista. Sabe que está en manos del PSOE, pero no puso especial énfasis en la relación con ese partido. Ofreció «altura de miras y generosidad», aunque no enseñó ninguna carta, salvo las habituales de defensa de la soberanía nacional y respeto al marco constitucional. De lo que no quiso ni especular fue sobre una eventual repetición de las elecciones. «Sería enormemente negativo, lo peor que nos puede pasar», apuntó.
En el PP, de todos modos, saben que tienen que concentrar todo el poder de persuasión sobre el PSOE, aunque Rajoy haga como que es un partido más. Las presiones sobre los socialistas se desataron desde el primer día. La patronal y los grupos financieros hicieron llegar ayer mismo mensajes a Pedro Sánchez sobre la conveniencia de formar un Gobierno estable. El mismo adjetivo que empleó Rajoy en la noche electoral. Aunque los grandes empresarios y la banca ya están casi disuadidos de que se pueda formar la gran coalición de PP y PSOE, que sería su opción favorita, han trasladado al líder socialista su desagrado con la idea de un gobierno suyo con el respaldo de Podemos, y han abogado por la abstención del PSOE en la investidura como mal menor.
En el PP invocaron incluso a la presidenta de la Junta de Andalucía como elemento de presión sobre Sánchez y la ejecutiva socialista. El vicesecretario popular Javier Maroto afirmó que Susana Díaz ha dicho que «pactar con Podemos es que gane Podemos y pactar con el PP es que gane España». Eso es, según Maroto, «altura de miras». El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, se sumó al coro y reclamó el PSOE que «mueva ficha» y decida «si España es un país gobernable».
Pero no hace falta que lo haya dicho el PP o Ciudadanos, dos destacados barones, el castellano-manchego Emiliano García Page y el extremeño Guillermo Fernández-Vara, descartaron la posibilidad de fraguar acuerdos con el partido de Pablo Iglesias. El lugar del PSOE, aventuraron, es la oposición.