Mas firmará el lunes la convocatoria de las nuevas elecciones para marzo

El líder en funciones dice que fue un error «confiar en que la CUP tenía sentido de país».

Combo de imágenes del presidente de la Generalitat en funciones.

Publicado por
Cristian Reino | Barcelona
León

Creado:

Actualizado:

La undécima legislatura catalana, la que debía sentar las bases de la república independiente, ha entrado en el descuento. A pesar de que la CUP rechazó el domingo apoyar la investidura de Artur Mas y de que Junts pel Sí no piensa mover ficha porque considera que ya ha cedido más de la cuenta, ambas formaciones secesionistas aún se dan un pequeño margen para llegar a un acuerdo in extremis antes del domingo que evite las elecciones anticipadas. La convocatoria de los comicios, no obstante, está cantada y salvo quiebros de última hora, Cataluña celebrará por cuarta vez en cinco años elecciones autonómicas.

Dos días después de que la CUP le vetara como próximo jefe del Ejecutivo autonómico, Artur Mas compareció ayer en el Palau de la Generalitat, donde cargó con dureza contra los anticapitalistas y anunció que el lunes próximo firmará el decreto de convocatoria de nuevas elecciones y que con toda seguridad la fecha será el 6 de marzo.

Mas, en cualquier caso, aún se aferra a un clavo ardiendo hasta el domingo, día que expira la legislatura, y se encomienda al refranero popular que dice que «mientras hay vida, hay esperanza». Sin embargo, las posibilidades de que las dos fuerzas soberanistas, que suman 72 de los 135 diputados de la Cámara catalana, se pongan de acuerdo son casi nulas porque chocan en el mismo punto que cuando empezaron la negociación hace tres meses: Mas sí, Mas, no.

Tragarse el sapo

El presidente catalán dejó claro que no piensa hacer más concesiones y sobre todo que no renunciará como candidato a la Generalitat. Por tanto, o la CUP se traga de aquí al domingo el sapo que no ha querido tragarse hasta la fecha, o Cataluña volverá a votar, como dan por seguro en el entorno del presidente de la Generalitat.

Cargando contenidos...

Un ‘déjà-vu’, que solo se entiende en clave electoral y como un intento de cada una de las fuerzas soberanistas de presentarse como los que más han hecho para evitar el descarrilamiento del proceso. La precampaña ya está cerca y partir de ahora habrá una pugna entre los tres partidos independentistas por construir el relato dominante, que culpe a los otros dos del fracaso de la gestión del mandato surgido del 27-S. La decepción en el mundo secesionista es enorme y, quien aparezca como el responsable de que la fase final de la construcción del Estado catalán no haya arrancado será castigado en las urnas.