Patxi López reclama entendimiento y diálogo en el Congreso más enfrentado
El ex lendakari ganó la presidencia de la Cámara baja a Carolina Bescansa, de Podemos.

Patxi López se dirige a los diputados durante la sesión constitutiva de la Cámara baja.
El socialista Patxi López dedicó su primer discurso como presidente del Congreso a situar el diálogo y la búsqueda del entendimiento como la tarea medular que debe ocupar a todos los grupos parlamentarios de la Cámara baja más fragmentada y enfrentada de la historia de la democracia, sin mayorías y sin siquiera pactos posibles a la vista para alumbrar un Gobierno.
El nuevo presidente del Congreso considera que la enorme pluralidad ideológica salida de las urnas el 20-D, e incluso las diversas identidades -autonomistas, federalistas, nacionalistas o independentistas- que pueblan los escaños, no deben entenderse como un problema sino como un reflejo de la sociedad española. Lo importante, en su opinión, es que los que piensan diferente y los que buscan cambios en la estructura territorial del país sepan conjugar «discrepancia y crítica» con «diálogo y acuerdo» y se den cuenta de que España es plural, «pero es, ante todo, un proyecto común».
El reto, cree, del nuevo Congreso es buscar «más lo que nos une que lo que nos separa», como recordó que ya se hizo en la transición, porque lo que demandan a todos los ciudadanos son «reformas políticas e institucionales» para enfrentarse a «una desigualdad social insoportable», a una UE que precisa consolidarse, a lacras como la violencia de género -para la que pidió con urgencia un pacto de Estado- o a amenazas globales como el terrorismo. Quien fue el primer lendakari no nacionalista, en un discurso conciliador y con ribetes de izquierda que fue aplaudido por casi todos, recordó especialmente a quienes lucharon, e incluso murieron, por la democracia y la igualdad de la mujer, como Clara Campoamor, los resistentes de la dictadura o las víctimas del terrorismo.
López se convirtió en la tercera autoridad del Estado -el primer presidente del Congreso que no es del partido más votado en los comicios- gracias al pacto entre PSOE y Ciudadanos, que con 130 votos derrotó a la otra candidata, Carolina Bescansa, de Podemos, que cosechó 71 apoyos, los de su formación y los dos de IU. El PP, sabedor de que no tenía opciones de ganar, renunció a presentar candidato y votó en blanco.
El acuerdo a tres bandas que el partido de Albert Rivera logró cerrar por separado con PP y PSOE permitió finalmente elegir una Mesa de la cámara plural y sin mayorías, en la que los populares tendrán tres votos -dos vicepresidencias y una secretaría-; el PSOE, dos -presidente y vicepresidenta-; Ciudadanos, dos -dos secretarías-; y Podemos, gracias a sus únicos votos, pues rechazó el acuerdo, otros dos, una vicepresidencia y una secretaría.
Cada partido difirió en la valoración del resultado. El PP quiere ver la posibilidad de un acuerdo futuro para investir a Mariano Rajoy con la ayuda de PSOE y Ciudadanos. El PSOE la demostración de que es posible un Ejecutivo de «progreso» con Pedro Sánchez a la cabeza. Ciudadanos reivindica su papel central como muñidor de los pactos entre diferentes. Y Podemos ve la «traición» del PSOE a su electorado y el preludio de su gran coalición de Gobierno con «las derechas».