El líder del PSOE espera la contraoferta de Podemos
Sigue sin determinar con cual, de los partidos con los que ya habla, está dispuesto a formar Gobierno o si todavía cree tener esperanzas de liderar un Ejecutivo monocolor, pero Pedro Sánchez se mostró ayer confiado en que «a finales de mes» podrá presentar un acuerdo para someterse a la investidura «a primeros de marzo». Para eso, necesitaría, entre otras cosas, que Podemos se siente a negociar con él y completar un puzzle harto complejo.
La formación de Pablo Iglesias prepara una contraoferta, que podría presentar el lunes, con la que, según algunas fuentes, aspira a descolocar a los socialistas. Pero en el equipo de Sánchez aseguran no tenerle miedo. Al contrario, interpretan que significa que se mueve de su posición de no hablar hasta que ellos no rompan con Ciudadanos.
«Es muy importante para mí que todos pongan negro sobre blanco una propuesta, que los españoles vean que nos estamos preocupando por las cosas que les inquietan; me interesa construir un Gobierno y para eso tengo que hablar con todas las fuerzas con las que es posible», alegó el líder socialista.
Pacto transversal
Su objetivo sigue siendo un pacto transversal, a pesar de que en su día alentara la idea de un Ejecutivo ‘a la portuguesa’, netamente de izquierdas. «Lo que quise decir es que quería un Gobierno progresista y reformista y que, como en Portugal, quiero que las fuerzas del cambio se unan; en España las fuerzas del cambio tienen distinto color», alegó.
Sánchez intenta comprometer con una misma empresa a Podemos y sus confluencias, Ciudadanos, Izquierda Unida y PNV. Y tendrá que hacer un complicado encaje de bolillos para que nada de lo que acuerde con unos anule lo que plantean otros, especialmente, en el caso de los nacionalistas que aspiran a negociar al margen. Hay un asunto que puede ser espinoso. La formación del lendakari Urkullu quiere que en esta legislatura se inicie el traspaso de la gestión de la Seguridad Social. «Eso -dicen fuentes del equipo negociador- no ocurrirá nunca; hay pocas cosas que tengan tanta unanimidad en el PSOE».
Sánchez pidió al PP que si finalmente pasa a la oposición, mantenga la misma actitud «leal y constructiva» que el PSOE ha tenido en asuntos de Estado, como la unidad de España o la lucha contra el terrorismo.
Al mismo tiempo, le ofreció que se abra a la reforma de la Constitución para contar con «el respaldo y el concurso» del Partido Popular.
Sánchez se comprometió a garantizar la estabilidad presupuestaria, aunque con una política distinta a la del PP, y a cumplir los deberes impuestos por la UE, aunque precisando que intentará renegociar los objetivos de déficit.