El PSOE teme al resultado que se derive de la reunión con Iglesias
El líder de los socialistas se limitará a volver a hablar hoy por teléfono con el de Podemos .
Francisco Hernández, Pedro Sánchez y Patricia Hernández, en Santa Cruz de Tenerife. R. DE LA ROCHA
p. de las heras | madrid
El PSOE anda con pies de plomo. Sabe que el compromismo adquirido por Pedro Sánchez para celebrar un encuentro con Pablo Iglesias antes de las vacaciones de Semana Santa es un arma de doble filo. Si consigue desbloquear las negociaciones sobre la investidura, el líder socialista volverá a colocarse en el centro del tablero político como única opción viable para la presidencia del Gobierno; si sale de la cita con un nuevo portazo, se hará patente que su partida ha terminado de manera definitiva. Ahora, busca el modo de salir airoso del envite.
De momento, han ganado tiempo. A media tarde de ayer, los socialistas se negaban a admitir que finalmente no habrá entrevista esta semana y seguían apelando a los esfuerzos del gabinete de Sánchez para cuadrar agendas, pero casi a las nueve de la noche comunicaron que finalmente solventarían el asunto hoy con una llamada de teléfono. El portavoz en el Senado, Óscar López, ya había admitido por la mañana que la cita estaba en el aire. «No es cuestión de hacer reuniones y fotos para nada o para escenificar desacuerdos -adujo-; se hará cuando constatemos que Podemos está dispuesto a hablar de política». Según su discurso, de momento Pablo Iglesias no lo está. «Sigue queriendo hablar de sillones».
En realidad, el líder del nuevo partido de la izquierda no ha hecho, al menos públicamente, ninguna consideración respecto a cuál debe ser el contenido de las conversaciones, pero fuentes de la ejecutiva socialista aseguran que en las conversaciones que se han mantenido en los últimos días entre los segundos niveles de ambos partidos ha quedado claro que Podemos sigue empeñado en hablar de la composición de un eventual Gobierno en el que él habría de ocupar una vicepresidencia con amplias competencias.
Ese esquema desplazaría el centro de las conversaciones a un espacio que los socialistas rechazan. Podemos insiste en que el pacto «numéricamente más viable y programáticamente más coherente» es el que el PSOE podría suscribir con ellos y el resto de fuerzas de la izquierda. Los socialistas se mantienen en que esa alianza es imposible porque obligaría a hacer descansar el Ejecutivo sobre dos partidos, ERC y CDC, que persiguen la ruptura de España. E insisten en que la única solución real está en el entendimiento entre PSOE, Podemos y Ciudadanos.
La situación se mantiene, pues, en el mismo tira y afloja que ya se produjo antes de la investidura fallida de Pedro Sánchez el pasado día 4. El PSOE pretende que Podemos se avenga a hablar de propuestas. Podemos se niega. Ahora, uno y otro tienen en Izquierda Unida (cuyo ‘sí’ también precisa Sánchez) un punto de enganche, pero el asidero es inestable.