Sánchez e Iglesias no descartan el acuerdo pese a las dificultades
El líder de Podemos ofrece apartarse del Ejecutivo si está formado sólo por fuerzas de izquierda.
Sánchez recibe de manos de Iglesias el libro ‘Historia del baloncesto de España’, de Carlos Jiménez, antes de la reunión. J. CARLOS HIDALGO
r. g. / a. a. | madrid
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias recurrieron a todos los tonos del difícil para explicar lo complicado que será alcanzar un acuerdo de gobierno antes del 2 de mayo, pero al mismo tiempo vieron factible conseguirlo. Los líderes del PSOE y Podemos mostraron un moderado optimismo 54 días después de su anterior encuentro. No quisieron echar las campanas al vuelo pero tampoco sepultar las posibilidades de llegar a un pacto. El escollo, como siempre, la cohabitación entre Podemos y Ciudadanos.
Las apuestas sobre la mesa son dos. La de Sánchez es un acuerdo tripartito entre PSOE, Podemos y Ciudadanos que desemboque en un Gobierno «mestizo». La de Iglesias consiste en un Gobierno «a la valenciana» con su partido, los socialistas, Compromís e IU; y Ciudadanos, si quiere, que apoye desde fuera. Este rompecabezas es lo que deben sintetizar en una propuesta de consenso los equipos negociadores en las tres próximas semanas. Pese a la indudable complejidad de la tarea, a Sánchez y a Iglesias no se les cayó de la boca la palabra «optimismo», pero también urgencias porque, según el socialista, «estamos en tiempo de descuento». El secretario general del PSOE se mostró esperanzado en llevar a buen puerto las conversaciones a tres bandas que van a empezar «cuanto antes». «Hoy estamos más cerca del Gobierno del cambio y más lejos de repetir las elecciones», proclamó tras dos horas de charla con Iglesias, que en apariencia sirvieron para olvidar exabruptos pasados. No será un camino de rosas, aclaró Sánchez, pero hay «una opción» aunque tiene una dificultad no menor, materializarla.
Iglesias también apreció que hay terreno para el acuerdo, y como primer gesto de su disponibilidad recurrió a un golpe de efecto de esos que tanto le gustan. Como si de un sacrificio personal se tratara, dijo: «Le he hecho saber (a Sánchez) que si para que haya un gobierno a la valenciana (de izquierdas) en España, mi presencia en ese gobierno es una dificultad para el PSOE, estoy dispuesto a ceder y a no estar en ese gobierno. En política hay que saber ceder». Renunció a la vicepresidencia, cargo que por otra parte nadie le había ofrecido, pero aclaró que ello no implicaba que Podemos se vaya a quedar sin número dos en el Gobierno.
Sánchez, que evitó hablar de nombres, restó valor al gesto de su par en Podemos porque esa oferta nunca ha estado sobre la mesa. «Él -recordó- se propuso solo y él se excluye solo. Es su responsabilidad». Aquel autonombramiento causó malestar en el PSOE, y Sánchez confesó que a él mismo le produjo «rechazo». Iglesias dijo comprender el enfado.
Pero el líder socialista pasó página con rapidez de aquel episodio y propuso una metodología para sellar un pacto a tres bandas consistente en analizar qué puntos de los 200 que pactaron los socialistas con Ciudadanos son asumibles para Podemos. Esas coincidencias, añadió, serían las bases de un acuerdo de gobierno y las discrepancias se dirimirían en el Parlamento. Sánchez, sin embargo, se enmendó casi de inmediato porque a los pocos minutos admitió que el acuerdo para gobernar con un tripartito que incluya a Podemos y Ciudadanos es «casi imposible».
Iglesias insistió en que la única salida es la coalición entre PSOE, Podemos, Compromís e IU, y sin contar con los de Rivera.
El secretario general del PSOE defendió un pacto de gobierno con el PSOE, Podemos, Ciudadanos y Compromís. Sánchez se mostró rocoso en la defensa de la presencia de los de Rivera en cualquier fórmula de entendimiento para gobernar.