Ausbanc también estafó a centenares de sus asociados

Pineda pactó con bancos ‘amigos’ frenar las demandas de sus socios.

El presidente de la Ausbanc, Luis Pineda. Á. DÍAZ

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León

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M. Sáiz-Pardo | Madrid

La Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios (Ausbanc) tenía como vértice de su ideario «defender los derechos e intereses legales de los usuarios de los servicios bancarios», pero, según la investigación del sumario Nelson, en multitud de ocasiones lo que hizo fue directamente «comerciar» con las demandas de sus asociados para embolsarse suculentas mordidas de los bancos «amigos», que pagaban a los dirigentes de Ausbanc a fin de que convencieran a sus clientes para abandonar la vía judicial.

De acuerdo con los informes de la Unidad contra la Delincuencia Económica y Fiscal (Udef), las fuentes ilícitas de ingresos de la cúpula imputada de Ausbanc no solo eran las extorsiones a los bancos en forma de campañas de publicidad a cambio de informaciones favorables. Buena parte de los más de siete millones de euros que Luis Pineda y sus más cercanos colaboradores amasaron vino directamente de los sobornos que entidades bancarias pagaban para que Ausbanc «traicionara» a sus propios clientes.

Convenios

La unidad policial tenía constatados pagos en forma de multitudinarios convenios de varias entidades bancarias para que Ausbanc cejara en grandes demandas, sobre todo en clausulas suelo, como fue el caso de Unicaja o Caja España, pero ahora los investigadores, a raíz de la documentación incautada en los registros del pasado abril, creen poder probar que Pineda y los suyos tenían también establecidas tarifas a cambio de «coaccionar» o «convencer» a sus «adheridos», cuando alguno de estos 15.000 socios sin derecho a voto se empecinaba en demandar a alguna entidad de las que el juez Santiago Pedraz llama «intocables», «amigas» o «colaboradoras» de la asociación.

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El sistema —describen mandos de la operación— era sencillo: los convenios de colaboración con los bancos, además de la parte pública en la que se establecían las tarifas de publicidad en las revistas del grupo y los patrocinios de eventos, incluían cláusulas secretas, entre ellas el cobro de un porcentaje por parte de los directivos de Ausbanc por cada denuncia que conseguían retirar o frenar por parte de un asociado ‘díscolo’, desconocedor de que trataba de enfrentarse con una entidad protegida por Ausbanc.