Un juez autoriza las primeras exhumaciones en el Valle de los Caídos
M. Balín | Madrid
Un juzgado de Madrid ha autorizado la exhumación de los restos mortales de los hermanos Manuel y Antonio Ramiro Lapeña Altabás, quienes fueron fusilados en 1936 en Calatayud, en Zaragoza, y enterrados en una fosa común. Los restos fueron trasladados en 1959 por una orden ministerial al cementerio del Valle de los Caídos de Madrid.
El juez de apoyo adscrito al Juzgado de Primera Instancia número dos de San Lorenzo de El Escorial, José Manuel Delgado Seoane, estimó el pasado 30 de marzo la petición de la nieta de uno de los fallecidos y reconoció su derecho a darles una «digna sepultura». Se trata del primer caso de una exhumación judicial en el Valle de los Caídos, complejo perteneciente a Patrimonio Nacional, y el primer caso también de exhumación por la vía civil en virtud del llamado Expediente de Jurisdicción Voluntaria, en aplicación del articulado de perpetua memoria recogido en la Ley de Enjuiciamiento Civil. «Una vez que se ha determinado que existe una alta probabilidad de que los restos cadavéricos se encuentren en el cementerio del Valle de los Caídos, procede la realización de las actuaciones pertinentes en el citado cementerio [...] a los efectos de que se termine llevando a cabo la entrega de los restos cadavéricos de los hermanos Lapeña Altabás a su familiar María Purificación Lapeña Garrido», señala el auto de 19 páginas al que ha tenido acceso Colpisa.
El magistrado toma esta decisión al recordar que «el derecho a recibir sepultura digna está indisociablemente unido a la dignidad propia de todo ser humano» como se recoge en el artículo diez de la Constitución. Asimismo, «forma parte del contenido esencial del derecho fundamental de libertad religiosa, que comprende el derecho de la persona a ser inhumada conforme a los ritos de la religión que profesa».