ELECCIONES 26-J
Sánchez rechaza cualquier alianza con Podemos para acudir al Senado
El líder socialista recuerda a Pablo Iglesias que desaprovechó la ocasión de echar al PP.
El líder de los socialistas, Pedro Sánchez, durante un reciente acto de su partido. DAVID AGUILAR
Azpiroz / de las Heras | Madrid
No habrá ninguna alianza entre el PSOE y Podemos para evitar que el PP vuelva a alzarse con mayoría absoluta en el Senado el próximo 26 de junio. Pedro Sánchez se mostró tajante ante la invitación de última hora de Pablo Iglesias. «Nosotros somos un partido autónomo, con un proyecto moderado —dijo—. Si de verdad querían acabar con el Gobierno del PP tuvieron la ocasión el 2 y el 4 de marzo (en la votación de su investidura) y la desaprovecharon; ahora quien quiera cambio que vote al PSOE ».
El contundente «no, gracias» del líder de la oposición deja a Podemos en una situación que probablemente ya esperaba, pero también termina de desbaratar los ya de por sí difíciles planes de los socialistas valencianos, de Baleares y de Aragón, que en las últimas semanas habían sondeado a las fuerzas en las que sustentan sus gobiernos autonómicos —Compromís, Chunta, Més y el partido de Iglesias— para presentar listas conjuntas a la Cámara alta y defender así, argumentaban, la posición de sus comunidades en el órgano territorial.
En realidad, hasta ahora había sido Podemos el más reticente a esos acuerdos. Pero ayer, a tan sólo tres días para que termine el plazo en el que se pueden registrar coaliciones electorales, Iglesias dio la sorpresa y, en una carta del Consejo Ciudadano al Comité Federal del PSOE, llamó a unir fuerzas para intentar, «allí donde sea posible», arrinconar a los populares e impedir que se hagan de nuevo con una mayoría de bloqueo que, en el futuro, no sólo podría ralentizar la aprobación de leyes sino que podría llegar a frustrar una reforma constitucional, imposible sin el beneplácito de las dos cámaras.
Operación de mÁrketing
Sánchez, sin embargo, no dio demasiado crédito al llamamiento y se lo tomó como otra «operación de marketing» del líder podemista para mejorar su imagen entre los votantes progresistas. «Tengo cierta experiencia con Iglesias, sus vaivenes, los dimes y diretes, los insultos, las descalificaciones y luego —ironizó en una entrevista en Cuatro— el regalo de libros». Los socialistas defienden que, en los cuatro meses transcurridos desde el 20 de diciembre, el líder de Podemos se ha destapado como lo que realmente es, un extremista calculador y confían en que ni siquiera la alianza con Izquierda Unida le sirva para amortiguar toda su caída.
Lo cierto es que, desde el mismo 3 de mayo, el partido morado ha hecho un discurso público de reconciliación con los socialistas y, en el primer párrafo de la carta remitida ayer vuelve a la carga. «Os escribimos siendo conscientes de que los últimos meses no han sido fáciles para las relaciones de ambas organización», comienza la misiva antes de continuar que «el cambio llegará gracias al entendimiento y unas mejores relaciones entre partidos».
Eso es precisamente lo que tratará de rebatir el PSOE en la campaña con un mensaje que ya ensaya su secretario general. Defiende que si el cambio no ha sido posible en esta legislatura ha sido sólo porque el líder de Podemos antepuso sus intereses personales a los generales y que por lo tanto la experiencia vivida deja una clara «lección».
«Lo que ha impedido que un socialista sea presidente del Gobierno ha sido la intransigencia. Yo entendí lo que significaba la nueva política, ser capaz de hablar con el diferente, no sólo con opciones de extrema izquierda como Podemos, sino también con la derecha moderada», se reivindicó el líder socialista. «Hace falta una posición transversal, en España los extremismos no son mayoritarios».