Diario de León

Rajoy vuelve a centrar la campaña del PP en la gestión económica

El presidente cree que su gestión le avala y alerta sobre el «error descomunal» de volver al pasado.

Báñez, Rajoy y Moreno durante su recorrido por el centro de Málaga ayer. JORGE ZAPATA

Báñez, Rajoy y Moreno durante su recorrido por el centro de Málaga ayer. JORGE ZAPATA

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nuria vega | madrid

Hay batallas perdidas de antemano. Una de ellas es intentar convencer a Mariano Rajoy de que fiarlo todo a la gestión económica de los últimos cuatro años podría ser cuestionable como estrategia a tenor del desgaste sufrido en cada convocatoria electoral. Lo saben sus colaboradores y aquellos dirigentes del PP que aseguran habérselo trasladado al presidente desde que comenzó con los comicios europeos la rueda sin fin de elecciones. Pero el líder de los populares se resiste a variar su discurso, convencido como está de que la evolución de la crisis le «avala» y de que los signos de recuperación son el puntal de su política, la razón por la que los votantes decepcionados deberían volver a la casa popular y darse cuenta de que apostar por el resto de opciones es un «error descomunal».

No hay vuelta de hoja. El propio lema de la precampaña funciona como un preludio de lo que está por venir: ‘Ahora más que nunca, España en serio’. Que es tanto como decir: insistimos. En su equipo creen que el mensaje económico contribuye a afianzar la imagen de un presidente del Gobierno capaz de ofrecer «la sensatez, la cordura y el sentido común» que defendía ayer, frente al «espectáculo» del resto de formaciones. «Es el único de los cuatro con experiencia de gestión», subrayan en su entorno más cercano, donde comparten que al final el empleo es la preocupación primera de los ciudadanos.

Con esa convicción, Rajoy viajó ayer a Málaga y desde allí volvió a prometer la creación de dos millones de puestos de trabajo en cuatro años y alertó sobre una alternativa política que pretende reducir a cenizas la hoja de ruta del Ejecutivo. «Sería enormemente negativo para España y los españoles -sentenció- hacer tabla rasa de toda las reformas, liquidarlo todo y volver a la situación del año 2011, a la cual entiendo que no hay español en su juicio que quiera volver».

Todo en esta precampaña suena a ‘dejà vú’. Hasta las promesas, que ya fueron formuladas para los comicios del 20 de diciembre y que ahora serán integradas en ese programa electoral con ligeros retoques que serán resumidos el 4 de junio en un acto en Barcelona. En ese compendio de propuestas se incluirá, como reiteraba el líder de los populares, la de promover que durante los cuatro años iniciales de un contrato indefinido, el empresario no tribute a la Seguridad Social por los primeros 500 euros, y el compromiso de que se intentará reducir impuestos siempre que la recaudación lo permita.

La previsibilidad no es, sin embargo, un factor que preocupe al PP. A eso juega precisamente el partido. A ser reconocible, a permanecer mientras el mundo gira y los sondeos no parezcan castigar la censurada, dentro y fuera de la formación, inactividad del presidente en los últimos cuatro meses. «Lo que funciona, no se cambia». Esa es la tesis de Rajoy, dispuesto a repetir el esquema de la anterior campaña electoral y obsequiarse con baños de masas a pie de calle como el de hayer en Málaga.

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