Puigdemont desvincula la fuga de empresas del proceso soberanista
El presidente de la Generalitat rebate las advertencias lanzadas por la patronal Fomento del Trabajo.
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. ALEJANDRO GARCÍA
c. reino | barcelona
El presidente de la Generalitat salió ayer en tromba para tratar de rebatir las advertencias lanzadas esta semana por la patronal catalana Fomento del Trabajo sobre los efectos negativos en la economía que está causando el proceso independentista.
Joaquim Gay de Montellà, presidente de Fomento, afirmó el lunes que la apuesta secesionista del Ejecutivo catalán está provocando fuga de empresas y está alejando inversiones extranjeras de Cataluña. Carles Puigdemont negó ayer de manera categórica que la causa de las deslocalizaciones sea el proyecto soberanista. Es «falso» que el proceso esté provocando fuga de empresas en Cataluña, como lo «demuestran», dijo, los datos de domicilios fiscales correspondientes a 2015. Según datos de la Generalitat, el año pasado, en Cataluña, se perdieron 815 domicilios fiscales de empresas con asalariados (el 0,32% del tejido empresarial catalán), lo que representa un 17,4% menos que 2014, mientras que en Madrid, «donde no consta que haya un proceso soberanista», se perdieron 1.035, afirmó Puigdemont. «En términos absolutos y porcentuales, hubo mucha más fuga de empresas en Madrid que en Cataluña», aseguró.
En plena campaña electoral y cuando su electorado aún no se ha recuperado del terremoto provocado por la CUP tras tumbar los presupuestos de la Generalitat, en el entorno de Convergència y del Ejecutivo catalán no han sentado nada bien las malas nuevas anunciadas esta semana por Fomento. El presidente de la Generalitat acusó a la patronal de hacer insinuaciones con una «cierta ligereza y falta de rigor» que «no ayudan a generar el clima de confianza». La guerra entre el Gobierno catalán y la gran patronal viene de lejos.
‘Tapado’ hasta ahora
Eso sí, el empresariado se había mantenido algo ‘tapado’ en los últimos meses, a la espera de que el nuevo Ejecutivo diera sus primeros pasos. Fomento del trabajo, adscrita a la Ceoe, aprovechó su asamblea anual del lunes pasado para cargar con dureza contra el proceso, como ya había hecho en el pasado cuando lo pilotaba Artur Mas. Le culpó de «ahogar al catalanismo» y de alejar inversiones y empresas de Cataluña. Gay de Montellà afirmó que la gran empresa catalana está «muy preocupada» por que factores como el proyecto independentista o la falta de un gobierno estable pueden hacer descarrilar el crecimiento de la economía española. El consejero catalán de Economía, en la línea en que se ha expresado la Cámara de Comercio de Barcelona en los últimos tiempos, le contestó el martes que no se puede hablar de fuga de empresas, sino de casos puntuales de sociedades catalanas que han decidido trasladarse a la Comunidad de Madrid por razones fiscales. La Generalitat replicó además, señalando que en estos momentos hay 220 proyectos empresariales interesados en invertir en Cataluña.
El caso es que desde hace años la cuestión empresarial está en el centro del debate político en Cataluña y defensores y detractores de la causa independentista libran una guerra de cifras, que les sirve para atacar o proteger al proceso.