Ciudadanos aumenta la presión sobre el PSOE «para que se moje»
«Ciudadanos con su abstención no facilita el gobierno, tiene que haber alguien más que se moje». El presidente del partido naranja en Andalucía no se anduvo con sutilezas en la búsqueda de socios para la investidura de Mariano Rajoy, para la que, por ahora, es el único sustento. Ni siquiera Coalición Canaria ha dado el paso y mantiene su postura en secreto, pese a la predisposición que mostraron a respaldar la reelección del presidente del Gobierno.
Juan Marín se dirigía al PSOE, al que exigió que «no eche balones fuera ni traslade la presión a Ciudadanos». El portavoz en el Parlamento de Andalucía se quejó de que los socialistas condicionen su paso del no a la abstención a que Ciudadanos transite a su vez de la abstención al sí. Eso, para Marín, es una forma de coaccionar a su partido.
Varios dirigentes socialistas sostienen que si Rajoy llega a la investidura con 170 votos a favor asegurados su partido tendría muy difícil frustrar el debate. Esa cifra se alcanza con los 137 escaños del PP, los 32 de Ciudadanos y uno de los nacionalistas insulares.
El partido de Albert Rivera mantiene por ahora que no va a dar el paso hacia el voto favorable, aunque en las últimas horas ha entrado un nuevo factor en juego, la posibilidad de un acuerdo con el PP para que el diputado de Ciudadanos José Ignacio Prendes sea el próximo presidente del Congreso. Los populares tienen asegurados cuatro de los nueve puestos en la Mesa de la Cámara baja y la formación centrista, ninguno. Otros cuatro asientos se reparten a partes iguales entre PSOE y Unidos Podemos, con lo que quedaría uno vacante. La operación consistiría en un acuerdo con los populares para que Prendes sea la máxima autoridad del Congreso.
Ciudadanos, sin embargo, es partidario de mantener la mismo composición que en la pasada legislatura, con un presidente de la Cámara socialista, y dos miembros de su partido en la Mesa.
Albert Rivera admitió que en situaciones como la actual pero, en cualquier caso, se requiere de un Ejecutivo «fuerte», y añadió que, aunque él espera que las conversaciones entre los partidos fructifiquen, «hoy (por ayer) no es día para hablar de esto, sino para estar con el pueblo francés, con los demócratas, y pensar en qué vamos a hacer para evitar atentados».