El pequeño Nicolás se sentará ante el juez por impostor
El joven estará en el banquillo acusado de hacerse pasar por un enviado del rey.
El pequeño Nicolás, en una imagen de archivo. FERNANDO ALVARADO
melchor saiz-pardo | madrid
El pequeño Nicolás se sentará en breve en el banquillo de los acusados, en el que será su primer juicio penal. El juez Arturo Zamarriego, ha procesado a Francisco Nicolás Gómez Iglesias por hacerse pasar por un emisario del rey Felipe y de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría, durante un viaje el 13 de agosto de 2014 a Ribadeo (Lugo) para entrevistarse con el presidente de Alsa, Jorge Cosmen.
Además, se sentarán en el banquillo sus dos ‘compinches’ en aquella farsa, los policías locales de Madrid Jorge González Hornillos y Carlos Pérez López Dávila. El magistrado da por concluida la investigación sobre este episodio, pero no aclara en su auto cuál era el objetivo final del joven impostor. El supuesto impostor —relata la resolución— preparó a conciencia el paripé. Días antes del viaje alquiló cuatro vehículos de alta gama y llamó al Ayuntamiento de Ribadeo para que prepararan la llegada de una personalidad cuya identidad no podía revelar. Paralelamente, el joven anunció al restaurante y al empresario que a ese almuerzo acudiría el rey Felipe VI.
La madrugada del 13 de agosto la comitiva se puso en marcha desde el Paseo de la Habana de Madrid. Los coches lucían falsas acreditaciones y los «rotativos policiales acústicos y luminosos de emergencia propiedad del Ayuntamiento de Madrid».
En Ribadeo, a las puertas del restaurante, la comitiva del impostor fue recibida por un grupo de vecinos y el alcalde de la localidad, Fernando Suárez, quien expresó su decepción al comprobar que el rey no había acudido al almuerzo.
El pequeño Nicolás comenzó directamente la reunión con el presidente de Alsa. Durante la comida, el cabo González fingió una llamada de Soraya Sáenz de Santamaría.
Días después del encuentro, Cosmen fue el que comenzó a poner fin a las andanzas del ‘Pequeño Nicolás con una llamada a María Pico, la jefa de gabinete de la Vicepresidenta del Gobierno, quien le confirmó que el joven usurpador no tenía ninguna relación con Sáenz de Santamaría ni con Casa Real.