Rajoy acepta las peticiones de C’s e irá a la investidura el 30 de agosto

Si el bloqueo persiste tras dos intentos las urnas tendrían que abrirse el día de Navidad.

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera. C.M.

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León

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nuria vega | madrid

Las resistencias del candidato del PP terminaron por ceder ayer. 53 días después de las elecciones generales, Mariano Rajoy transigió ante Ciudadanos y anunció públicamente sentirse ya «en disposición» de someterse a la investidura. Las exigencias de Albert Rivera para comenzar a negociar y la negativa rotunda del PSOE a sentarse a dialogar con el presidente mientras no hubiese fecha para el debate, dejaron este jueves al jefe del Ejecutivo en funciones sin más margen de maniobra y el líder de los populares acudirá a las Cortes el próximo 30 de agosto.

La comunicación oficial corrió a cuenta de la presidenta del Congreso. La exministra de Fomento Ana Pastor compareció a las seis de la tarde en la Cámara Baja, tras informar al Rey y después de haber mantenido una conversación con el presidente de su partido. Tal y como comunicó, el discurso con el que Rajoy defenderá su proyecto tendrá lugar el penúltimo día de agosto y, según los plazos habituales, la primera votación debería producirse el 31. De no alcanzar el candidato del PP la mayoría absoluta, los diputados tendrán que volver a pronunciarse 48 horas después. Es decir, el 2 de septiembre. Para entonces al líder de los populares le bastaría con presentar como aval más síes que noes.

La fecha conlleva, además, otras lecturas. Los grupos parlamentarios se verán obligados a posicionarse políticamente 26 días antes de que tengan lugar las elecciones en Galicia y en el País Vasco, por lo que el precio de facilitar un Ejecutivo del PP podría ser demasiado elevado para formaciones como el PNV o el propio PSOE, que hoy por hoy se sitúan en el rechazo rotundo a Rajoy. Pero si el bloqueo persistiera ‘sine die’ y hubiera que convocar unas nuevos comicios, los tiempos legales indican que las urnas se abrirían el día de Navidad.

Nada es casual en política. Mucho menos las decisiones que se adoptan después de haber sido meditadas. El PP comenzó ayer a tejer el relato en el que, confía, quede atrapado el PSOE. Antes de dar a conocer el día de la investidura y después de abordar el calendario en su encuentro con Albert Rivera, Rajoy ofreció una rueda de prensa en la que señaló al responsable del hipotético «fracaso sin paliativos» de las futuras negociaciones. «Sin duda alguna, los que bloquean tendrían mucha más culpa que los que estamos intentando construir y formar un gobierno», advirtió. Traducido, supone cargar sobre las espaldas del PSOE que los españoles acaben yendo a votar la mañana en la que deberían estar abriendo los regalos de Navidad.

Por ahora, el candidato del PP se centrará en negociar durante los próximos 11 días el apoyo activo de Ciudadanos a su reelección después de haber aceptado sus requisitos previos. Rajoy sabe que los 32 representantes del partido liberal, sumados a sus 137 diputados y al de Coalición Canaria componen un bloque de 170 votos a favor de su candidatura. Insuficiente, sí, pero lo bastante nutrido para seguir apretando al PSOE. Ahora, además, con la connivencia de quien fue socio de Pedro Sánchez en la pasada legislatura. Es decir, Rivera.

La esperanza

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Sólo así, desde la esperanza de que los socialistas terminen moviéndose hacia la abstención, se entiende que a Rajoy le sirva ahora la fórmula que desechó por exigua tras los comicios del 20 de diciembre, la de la alianza con Ciudadanos. «A una sesión de investidura no se puede ir cuando uno tiene la certeza absoluta de que no va a ser investido —se justificó hoy— y por eso ahora voy a la sesión de investidura».