El independetismo catalán quiere que la Diada sea un aval de fuerza
Los líderes indepentistas catalanes participan en los actos previos a la Diada. QUIQUE GARCÍA
El curso político catalán arranca hoy, un año más, con la celebración de la Diada, que el independentismo quiere volver a convertir en una nueva exhibición de fuerza que ayude al Gobierno catalán a culminar con éxito la fase final del proceso en los próximos nueve o doce meses. Fin de verano de alto voltaje, para un otoño aún más caliente.
El secesionismo saldrá de manera masiva a la calle por quinto año consecutivo bajo el lema de que la república catalana está «a punto». «A punto para conseguir nuestro sueño», señalan los organizadores. La protesta de este año no se espera que tenga la espectacularidad de ediciones anteriores, sobre todo la cadena humana de 2013, la gran ‘V’ de victoria de 2014 o la manifestación por la Meridiana de Barcelona del año pasado. No obstante, se esperan cientos de miles de personas, si bien las cifras de inscritos este año han sido un 20% inferiores y se respira una cierta fatiga, después de cinco años saliendo a la calle de manera masiva. Pero si algo caracteriza al movimiento soberanista es que siempre mira de reojo a Madrid y por tanto se activa si la fiscal general del Estado advierte con aplicar mano dura.
La otra novedad de la protesta independentista de la Diada de este año es la presencia del presidente de la Generalitat. Carles Puigdemonno ha dudado en manifestarse, lo que es un nuevo aviso para navegantes: este gobierno está comprometido al 100% con el objetivo de la independencia.
En la previa a la Diada, que arrancó este sábado con los actos institucionales, Puigdemont cargó con dureza contra España. «El Estado se está desconectando de sus compromisos y obligaciones con Cataluña», afirmó. Además, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que no apoya la hoja de ruta secesionista de Puigdemont, pero reclama el referéndum para Cataluña, también estará en la manifestación. Soberanistas e independentistas pugnan por capitalizar la protesta e imponer su relato.