Hernando, de escudero de Pedro Sánchez al posible defensor de la abstención
Rafael Hernando. EFE
Situación complicada. Antonio Hernando, ratificado ayer por la gestora del PSOE como portavoz y presidente del grupo parlamentario, se ha significado en los últimos meses por ser un acérrimo defensor del no a Mariano Rajoy, en sintonía con el papel de escudero que el ya dimitido Pedro Sánchez le encomendó en el Congreso. Su papel no es sencillo. A menos de tres semanas para que acabe el plazo para que haya investidura o nuevas elecciones, Hernando se puede encontrar en la tesitura de tener que abandonar la tesis que ha predicado a capa y espada en caso de que el Comité Federal del PSOE se incline por la abstención.
Fiel a los mandamientos de Sánchez y como rostro del PSOE en la Cámara Baja desde julio de 2014, Hernando ha defendido con tenacidad el voto en contra «definitivo» a Rajoy desde las elecciones del 20 de diciembre. «Si el PSOE cambia de opinión, vamos a perder absolutamente toda nuestra credibilidad. Y uno de los problemas que tiene el PSOE es de credibilidad», sentenció el pasado 11 de julio, dos días después de que los barones socialistas refrendaran el rechazo a Rajoy.
Para Hernando, el no que el PSOE ha venido sosteniendo en los últimos diez meses no es por «cabezonería», sino por «razones éticas, políticas e ideológicas».
Un papel difícil
Aquel 8 de septiembre, también garantizó que no se iba a facilitar en ningún caso la investidura de Rajoy, fuese cual fuese el resultado de las elecciones vascas y gallegas. Quizá una postura y un giro que ahora le toque defender. Ya en campaña en un mitin en Euskadi, Hernando subrayó que el PSOE se estaba jugando su «autonomía política» si al final hincaba la rodilla ante la presión.
Pero, con Sánchez destronado, Hernando tiene ahora la «obligación y responsabilidad» de ser «correa de transmisión» de la nueva dirección, como le recordó el portavoz de la gestora, Mario Jiménez.