Detenidos los 21 integrantes de una organización que explotaba a mujeres

La banda actuaba desde Málaga, donde cuatro mujeres ya han sido liberadas.

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León

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colpisa | madrid

La Policía Nacional detuvo a 21 miembros de una organización que explotaba sexualmente a mujeres en Málaga y liberó a cuatro de ellas, una de las cuales habría comenzado a ser explotada cuando todavía era menor de edad. Una llamada a la línea gratuita contra la trata 900 10 50 90 posibilitó la desarticulación de la red, que controlaba cuatro clubes de alterne y blanqueaba los beneficios obtenidos de la explotación sexual de las víctimas a través de terceras sociedades. En total fueron bloqueadas posiciones bancarias e inmovilizadas propiedades por valor de casi cuatro millones de euros.

Las pesquisas se iniciaron a raíz de una llamada, donde la víctima manifestó a los agentes estar siendo obligada a ejercer la prostitución, así como a consumir sustancias estupefacientes. Tras comprobar la veracidad de los datos aportados en la llamada, comenzó una investigación que llevaría a los agentes hasta una organización perfectamente estructurada y con un claro reparto de las tareas. Los miembros de la trama adoptaban incluso medidas de seguridad con el fin de evitar ser detectados por la Policía.

La trama estaba dirigida por una mujer que controlaba y dirigía cuatro clubes de alterne en los que obligaba a las víctimas a alojarse y donde debían ejercer la prostitución en jornadas maratonianas.

La organización enmascaraba la verdadera actividad de los clubes investigados dándoles la falsa apariencia de establecimientos hoteleros, en los que obligaban a las víctimas a firmar contratos de hospedaje, tanto por las habitaciones en las que realmente estaban alojadas, como en otras. También aleccionaban a las chicas sobre lo que debían decir en caso de ser preguntadas por la Inspección de Trabajo o la Policía.

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Las mujeres estaban obligadas a entregar a la organización la mitad del dinero que obtuvieran por cada servicio sexual que realizaran y, además, debían abonar la habitación que ocupaban, cobrándoles por ello precios muy superiores a los del mercado, lo que las obligaba a realizar numerosos servicios cada día durante todos los días de la semana para poder costearse los gastos.