Cospedal y Zoido se rodean de fieles y prescinden del PP y La Moncloa

La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, y el responsable de Interior, Juan Ignacio Zoido. OLIVIER HOSLET / EMILIO NARANJO
Los ministros de Defensa y de Interior primaron la confianza sobre la experiencia y formaron sus equipos con personas de su círculo más cercano. Dolores de Cospedal escogió al exdiputado, exalcalde de Toledo y expresidente del PP de Castilla-La Mancha, Agustín Conde, para que sea su secretario de Estado. Juan Ignacio Zoido situó a José Antonio Nieto, exalcalde Córdoba, en la Secretaría de Estado de Seguridad. Ambos ministros, los dos de mayor peso político entre los recién incorporados al Gobierno, no buscaron a sus colaboradores entre los expertos de La Moncloa ni en la cantera del PP, a diferencia de los otros ministros noveles.
La titular de Defensa y secretaria general del PP miró a su círculo castellano-manchego para designar colaboradores. Conde, uno de sus hombres de confianza en el partido de esa comunidad, fue presidente de la Comisión de Defensa del Congreso de 2011 a 2015, aunque en esa misma legislatura tuvo un conflicto de incompatibilidades al descubrirse que era propietario de una empresa de eficiencia energética y también asesoró a una inmobiliaria relacionada con el Banco Santander al mismo tiempo que ocupaba el escaño de la Cámara baja. No declaró ninguna de esas dos labores profesionales en la declaración de actividades que los legisladores presentan en el Congreso cada legislatura.
Pero Conde no es el único producto de los viveros políticos de Castilla-la Mancha que se lleva la ministra de Defensa. Arturo Romaní, consejero de Hacienda en el Gobierno de Cospedal en Castilla-La Mancha hasta 2015, será el subsecretario del departamento.
Zoido, por su parte, se ha llevado todo un clan de amigos al Ministerio del Interior. Además de Nieto, que será el número dos del departamento, el exalcalde de Sevilla ha fichado para directores de la Policía y la Guardia Civil al exdelegado del Gobierno en Extremadura Germán López y al juez José Manuel Holgado Merino. El director general de Tráfico será el exconcejal sevillano Gregorio Serrano. Salvo Nieto los tres han desarrollado su actividad profesional en Sevilla y en Extremadura, comunidad en la que el ministro vivió muchos años.
Otro cambio relevante, aunque solo sea de ubicación, es el de José María Lassalle, que deja la secretaría de Estado de Cultura para pasar a la de la Sociedad de la Información y la Agenda Digital en el Ministerio de Fomento.
Los nombramientos con mayor carga política de los aprobados ayer por el Consejo de Ministro tienen que ver con Cataluña y en apariencia evidencian un nuevo talante conciliador. El secretario de Estado para las Administraciones Territoriales, bajo la directa supervisión de la vicepresidente Soraya Sáenz de Santamaría, será Roberto Bermúdez de Castro.