Los presos de ETA son la mitad desde el alto el fuego definitivo
Ha crecido el porcentaje de reclusos sometidos al alejamiento máximo del País Vasco.
m. sáiz-pardo | madrid
La población reclusa de ETA en las prisiones españolas se ha reducido a la mitad desde que la banda terrorista declarara el «cese definitivo» de su actividad armada el 20 de octubre de 2011. Según las últimas estadísticas oficiales y del colectivo de familiares de reclusos Etxerat, en estos cinco años sin violencia el número de presos todavía ‘fieles’ a la doctrina de la banda terrorista ha pasado de 518, en noviembre de 2001 a 271, a finales del mes pasado. Un 48% de caída.
La reducción de los internos etarras -sobre todo a cuenta de las excarcelaciones por fin de condena y de la inactividad de la propia banda en España y la lógica bajada en picado de las detenciones en territorio nacional- no ha llevado emparejada una reducción de la política de dispersión, que reclaman de manera insistente los propios presos y algunos partidos vascos. Más bien, al contrario.
El Gobierno de Mariano Rajoy, tanto con el exministro Jorge Fernández como con el actual responsable de Interior, Juan Antonio Zoido, viene insistiendo de manera machacona que mantendrá intacta la política de alejamiento de presos hasta que la banda declare su disolución y entregue las armas. Y a la vista de los últimos estudios penitenciarios, ha cumplido sus advertencias. Es más, el porcentaje de reclusos sometidos al alejamiento máximo del País Vasco ha crecido. Un aumento -apuntan los expertos- que se explica no por un endurecimiento de la dispersión como tal, sino porque los presos que todavía siguen en las cárceles en su mayoría pertenecen al sector más duro de la organización terrorista y, por tanto, están recluidos en los centros más distantes de Euskadi.
En la actualidad los reclusos etarras están dispersos en 44 de los 70 centros que gestiona la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. Hace cinco años, la población reclusa estaba distribuida en 52 cárceles. Esta bajada no es ilustrativa -señalan fuentes de prisiones- porque se debe fundamentalmente a que se están dejando de usar los centros de preventivos de las cercanías de Madrid, donde se ubicaba temporalmente a los reclusos a la espera de juicio en la Audiencia Nacional.