POLÍTICA
Cuenta atrás para unas primarias a las que el PSOE llega fracturado
Ratificadas las candidaturas, el reparto augura una ristra de congresos regionales a la gresca.
Susana Díaz aseguró ayer que se dejará «la piel» en su campaña en Cataluña. ALEJANDRO GARCÍA
Paula de las Heras | Madrid
De nada sirvió darse un tiempopara alcanzar la serenidad, si es que esa fue la verdadera razón por la que la gestora que dirige el PSOE desde la caída de Pedro Sánchez, el pasado 1 de octubre, decidió convocar para mayo y junio —es decir, casi nueve meses después— las primarias y el congreso en el que el partido debe elegir a su nueva dirección. El recuento de avales a los candidatos ha constatado esta semana que la socialista es una fuerza partida en dos y que recomponerla será muy difícil. No es ya que vaya a haber o no auténtica voluntad de sumar por parte del ganador o la ganadora. Eso costará. Pero lo que arroja el análisis territorializado de las firmas de apoyo cosechadas es algo preocupante para una organización que, se quiera más o menos democrática, funciona y ha de funcionar en el futuro conforme a un principio de jerarquías.
La mayor parte de los líderes regionales del partido están hoy en una situación de debilidad interna; los que apoyan a Susana Díaz (todos los presidentes autonómicos, salvo la balear Francina Armengol), los que apostaron por Patxi López, y el que se inclinaba por Pedro Sánchez, el castellano y leónes Luis Tudanca. El caso de los que ocupan cargos institucionales es, en todo caso, el más grave. Sánchez se impuso a Díaz en Asturias, donde gobierna Javier Fernández; le sacó una ventaja abrumadora en la Comunidad Valenciana de Ximo Puig, y se acercó mucho a la andaluza en Extremadura y en Castilla-La Mancha, los territorios de Guilermo Fernández Vara y de Emiliano García-Page. En Baleares, también superó a Patxi López, el candidato de la presidenta.
Quince días de campaña
Este reparto augura, a partir de junio, una ristra de congresos regionales a la gresca, salvo que las cosas cambien mucho en los quince días de campaña que quedan hasta que voten los militantes, el domingo 21, y la andaluza aumente considerablemente su ventaja. No parece una meta realista, aunque Díaz insiste estos días en que trabaja para ello. El viernes estuvo en Baleares y ayer sábado en Cataluña, dos de las comunidades en las que mayor es la brecha con su íntimo enemigo (cabe recordar que, de no ser por Andalucía, el exsecretario general habría ganado la batalla de avales por más de 10.000 firmas). Sánchez también juega sus bazas para desmarcarse y, pese a la negativa de Patxi López a unir fuerzas, hoy hizo un llamamiento explícito a los partidarios del exlehendakari para que se suban a su carro si quieren un partido «de izquierdas, coherente y abierto a la militancia». «Esta camdidatura es la única que lo hará posible», argumentó. Los apoyos del vasco pueden ser decisivos para decantar la balanza, pero él se resiste a agachar la cerviz. «Éstas primarias no son para ver cómo matamos a Pedro o a Susana. Si piden sangre —clamó en Valencia— acabaremos todos desangrados».