Numerosas decisiones en manos de las bases del partido
En el 39 Congreso se aprobó poner en manos de las bases decisiones que hasta ahora dependían del cónclave de notables, entre otras, la capacidad de revocar al secretario general o los pactos de Gobierno. Y eso, unido al ‘cesarismo’ al que conduce la elección del líder por el voto directo de las bases deja poco margen para los contrapesos internos. El que será el portavoz de la ejecutiva, Oscar Puente, lo declaró exultante a primera hora de ayer: «Este fin de semana se acaba la etapa de las baronías», dijo. Algunos se consuelan con el pataleo desde fuera.
No deja de ser paradójico, de hecho, que Alfonso Guerra, también ‘pro Díaz’, aprovechara la jornada para publicar un artículo tan alejado de lo que propone la ponencia socialista para hacer frente al independentismo que incluso critica al Gobierno de Rajoy por no haber aplicado ya el artículo 155 de la Constitución en Cataluña. Apenas unas horas más tarde, el PSOE se comprometía, por primera vez en democracia, a impulsar una reforma de la Carta Magna que «manteniendo que la soberanía reside en el conjunto del pueblo español, perfeccione el reconocimiento del carácter plurinacional del Estado». Hubo, en la comisión que debatió el asunto, una enmienda en contra presentada por la delegación asturiana pero no prosperó. Sólo logró 41 votos frente a 165. Así que, tal y como defendió Sánchez en su campaña, el partido hará bandera de algo que, hasta ahora, sólo defendían abiertamente los socialistas catalanes y vascos. El texto esgrime que España debe apostar por el federalismo como única vía de solución de sus crisis territoriales. También añade que «en cualquier sociedad compleja y diversa, la existencia de identidades nacionales diferentes no puede convertirse en un instrumento político de dominación y segregación de unos ciudadanos sobre otros» y que «en un mundo definido por interdependencias crecientes y soberanías compartidas» el horizonte sigue siendo construir en Europa «un proyecto supraestatal».