Juana Rivas sigue sin acudir al juzgado para «proteger» a sus hijos

Es la tercera vez que desobedece a la justicia para no entregar a los menores a su expareja.

Francesco Arcuri, expareja de Juana Rivas, y padre de sus hijos a su llegada al juzgado. PEPE TORRES

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León

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Alfonso Torices | Madrid

Juana Rivas ignoró por tercera vez en menos de un mes una citación de un juez para que comparezca ante los tribunales que llevan su caso y para que entregue de inmediato a sus dos hijos, de 3 y 11 años, a su excompañero, Francesco Arcuri, de cuyo domicilio familiar, en la isla italiana de Carloforte, se los llevó hace más de un año.

La vecina de Maracena huyó con los menores hace ahora 26 días para eludir, el 26 de julio, el ultimátum que le dio el Juzgado de Familia número 3 de Granada para que ese mismo día devolviese los niños a su padre. Trece días después, el 8 de agosto, también dio plantón al titular del Juzgado de Instrucción número 2, que la citó para interrogarla por los delitos de sustracción de menores y desobediencia a las resoluciones judiciales, lo que desembocó en la emisión de una orden de detención contra ella, para acudir juzgado y entregar a los menores al padre. Ayer volvió a ignorar la citación del Juzgado 3 de Familia que, a petición del padre, celebró una vista para acordar medidas excepcionales y urgentes para garantiza la protección de los niños.

La titular del juzgado, tras estudiar las demandas de Arcuri, podría emitir una resolución en las próximas horas en la que no es decartable que reclame el auxilio de la Policía y la Guardia Civil para que localicen y recuperen a los niños. El progenitor, que en 2009 fue condenado por maltrato conyugal y al que Rivas ha denunciado por agresiones y vejaciones posteriores, también ha pedido a la magistrada que prohíba de manera cautelar la salida de los menores del territorio de la UE, que se bloqueen sus pasaportes y que se averigue si Rivas tiene permiso de armas.

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Tras casi un mes en paradero desconocido, Juana Rivas cada día está más sola en su decisión de prolongar su desobediencia a las resoluciones de los tribunales. En los primeros días recabó un gran volumen de apoyo popular, pero también de las instituciones, ante lo que parecía una estrategia para evitar entregar a los niños a un padre al que acusa de maltratador mientras apuraba los últimos recursos judiciales para paralizar la sentencia que le facultaba a llevárselos de vuelta a Italia. Sin embargo, esta opción se esfumó el pasado 16 de agosto, cuando el Tribunal Constitucional fulminó el último instrumento legal a su alcance, al rechazar estudiar por un defecto de forma su recurso de amparo.