La gestión de los atentados encumbra la figura de Trapero
Josep Lluís Trapero siempre aspiró a mandar en los Mossos d’Esquadra. Los que le conocen le definen como un policía ambicioso y trabajador que, de hecho, ya ejercía un notable poder antes incluso de llegar a lo más alto de la Policía catalana. Este hijo de un taxista vallisoletano, criado en un barrio obrero de Santa Coloma de Gramanet, alcanzó esta aspiración personal hace solo cuatro meses, cuando consiguió en propiedad la plaza de mayor, un puesto en principio blindado a los vaivenes políticos que llevaba diez años sin ser cubierto. A sus 51 años, lo que quizá Trapero no esperaba era que el mayor desafío al que se han visto sometidos los Mossos d’Esquadra iba a convertirle en un referente de la comunicación corporativa.
Desde la masacre yihadista de Barcelona y el atentado de Cambrils del pasado jueves, Trapero ha ofrecido dos ruedas de prensa diarias en las que informaba sobre los últimos avances de la investigación. La transparencia, la prudencia a la hora de tratar determinadas informaciones y la serenidad que han marcado sus intervenciones le han permitido cosechar numerosos elogios. Además de las loas a su labor de los últimos días, lo que ha terminado de disparar su popularidad ha sido el enfrentamiento que mantuvo con un periodista se marchó de una rueda de prensa enfadado por el hecho de que el mosso más poderoso del cuerpo respondiese en catalán a las preguntas formuladas en ese idioma. «Bueno pues molt bé, pues adiós», dijo el jefe de la Policía catalana, utilizando ambos idiomas, cuando el periodista abandonaba la sala.
DE UNIFORME
Desde entonces, todas las miradas se han dirigido hacia este hombre que, siempre vestido con el uniforme policial, ha eclipsado con sus intervenciones a los altos cargos de la Generalitat —incluidos el consejero de Interior y el presidente Puigdemont— con los que ha compartido micrófono en las comparecencias. Trapero, el mayor de tres hermanos, se crió en un barrio humilde, La Guinardera, en Santa Coloma. Ahí fue cuando empezó a colaborar con un grupo juvenil que le ayudó a desarrollar su carácter.