Los movimientos independentistas no son ninguna novedad en Europa
En todos los casos resultó crucial el reconocimiento internacional, algo que está descartado en el proceso catalán madrid. Los movimientos independentistas no son una novedad en Europa. Tras la caída del Muro de Berlín en 1989 han proliferado. Algunos se cerraron con una separación amistosa, como fue el caso de la República Checa y Eslovaquia, pero en el recuerdo aún permanecen las sangientas guerras en la antigua Yugoslavia.
Eslovenia.
Puede ser un modelo a seguir para Cataluña, según defendió este lunes el eurodiputado del PDeCAT Ramón Tremosa. El dirigente secesionista afirmó que en Eslovenia hubo una declaración de independencia unilateral y, tras meses en los que el Gobierno de Belgrado se negó a negociar, «empezaron a caer los reconocimientos internacionales». En efecto, el rápido respaldo a Eslovenia de varios países europeos, especialmente el de Alemania, allanó el camino a la nueva república.
No obstante, Tremosa obvió en su análisis otros elementos que, como mínimo, ponen en entredicho la analogía con el proceso catalán. En primer lugar porque, a diferencia de la Constitución española, la yugoslava sí reconocía el derecho de autodeterminación.