Dos años de cárcel para Granados por el chivatazo

El exconsejero madrileño Francisco Granados. SANTI DONAIRE

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León

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Mateo balín | Madrid

La operación Púnica, la «gigantesca red» de tráfico de influencias que afecta a administraciones de varias comunidades, ya tiene la primera condena. El ‘chivatazo’ policial en un bar de copas de Valdemoro (Madrid) dado en septiembre de 2014 al exviceconsejero autonómico Francisco Granados, presunto cerebro político de la trama corrupta, fue castigado ayer por la Audiencia Nacional con dos años de cárcel por un delito de revelación de secretos.

La misma pena que recibió el autor del soplo, el guardia civil José Manuel Talamino, que además fue inhabilitado para el cargo durante cuatro años, mientras que el tercer acusado, el agente en excedencia José Luis Caro Vinagre, fue condenado a un año y medio de prisión. En el caso de Granados, ya ha pasado dos años y medio en prisión preventiva, por lo que el tribunal podría conmutar esta condena del primero de los juicios a los que se enfrenta.

Según la sentencia, el exsecretario general del PP de Madrid entre 2004 y 2011 —cuando dejó de ser número dos de Esperanza Aguirre tras descubrirse que tuvo una cuenta en Suiza con 1,5 millones— se aprovechó de la delación de Talamino antes de que estallara la operación. En concreto, le advirtió sobre la investigación que estaba llevando a cabo la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil sobre el entramado púnico.

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Aunque la Fiscalía pedía tres años para Granados y Talamino, el tribunal finalmente les ha condenado a 24 meses de prisión. En cualquier caso, se trata del tipo agravado del delito de revelación de secretos porque el soplo partió de un funcionario público, que, por formar parte del operativo de la UCO, tuvo acceso a esa información y la difundió causando «un intenso daño a la causa pública».