El presidente defiende ante sus propios barones el Cupo vasco
Mariano Rajoy confirmó ayer, y de forma muy contundente, lo que ya insinuó el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, el día de la Constitución: que ni se le pasa por la cabeza atender las demandas de los barones del PSOE y del PP que, en sintonía con el informe del comité de expertos sobre la futura financiación autonómica, reclaman que haya una aportación del País Vasco y Navarra a las autonomías del régimen común.
«¿No tenemos suficientes líos como para organizar un problema más? ¿A qué viene todo esto?», dijo a una pregunta sobre el debate generado por la última actualización del Cupo y de la ley del Concierto. El tono fue llamativo porque no en vano han sido algunos miembros destacados de su formación, como el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, o el de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, los que más han cuestionado la transparencia de la negociación bilateral entre el Ejecutivo central y el foral.
Las críticas han extendido la idea de que el cálculo del Cupo no responde a criterios técnicos sino políticos y se suma a la convicción de que, a la postre, el País Vasco y Navarra no contribuyen a la solidaridad interterritorial; algo que han denunciado en público los socialistas Ximo Puig (Comunidad Valenciana) y Javier Fernández (Asturias) o la popular Cristina Cifuentes (Madrid), pero que sostienen otras muchas comunidades autónomas en sus alegaciones a Hacienda dentro del debate para la reforma del sistema de financiación.
Rajoy se extendió en su disertación y criticó que «sin que se sepa muy bien por qué» ahora se ponga todo «en tela de juicio». En ese reproche se dirigió más bien a Ciudadanos, que fue la única fuerza que votó en el Congreso de los Diputados contra el acuerdo económico para los vascos.