Cs y su apuesta catalana confirman su crecimiento a costa del PP y Rajoy
Rivera arrebata a Podemos la tercera posición y se acerca al PSOE El PP prosigue con su declive pero todavía sería la fuerza más votada en las urnas.
Catapultado por su éxito en las elecciones catalanas, Ciudadanos se ha convertido en la tercera fuerza en intención de voto para unas elecciones generales en detrimento de Unidos Podemos. El partido de Albert Rivera, según el último barómetro del CIS, crece alimentado por la huida de votantes del PP, pero no solo porque también tiene transferencia de voto de PSOE, Podemos y los abstencionistas.
El sondeo del CIS de enero vuelve a situar al PP como el partido más votado si ahora se celebrasen elecciones generales, pero con marcada tendencia a la baja. Los populares sumarían el 26,3% de los votos, 1,7 puntos menos que en el anterior estudio de octubre de 2017, y casi siete puntos menos que en los comicios de junio de 2016. El PSOE consolida -o se estanca, según se mire- su segunda posición con el 23,1%, casi un punto menos que hace tres meses pero medio punto más que en las generales. Unidos Podemos y sus confluencias de En Comú, Compromís y En Marea llegaría al 19%, medio punto más que en octubre y 2,1 menos que en junio de 2016. Ciudadanos cosecharía el 20,7%, algo más de tres puntos por encima que en el anterior barómetro y casi ocho más que en las generales.
El trabajo de campo para la encuesta está hecho entre el 2 y 14 de enero, dos semanas después de las elecciones en Cataluña, y refleja un triple empate si se observa la intención directa de voto, es decir lo que responde el entrevistado de forma espontánea sin pasar su respuesta por los mecanismos correctores del CIS, la cocina. Los socialistas tendrían el 15,9% de la intención directa de voto, Ciudadanos, el 15,7, y el PP, el 15,5%. Podemos queda muy distanciado con el 6,6%. Unas cifras que hacen muy imprevisible el resultado de unas elecciones generales.
Pero el dato relevante, que no sorprendente porque confirma los resultados de otros sondeos privados, es la progresión de Ciudadanos subido en la cresta de la ola de las elecciones en Cataluña. El fenómeno no se refleja en el resto de España con toda la potencia que mostró el 21 de diciembre en las elecciones catalanas, pero confirma que hay la clara tendencia alcista del partido de Rivera en casi todos los territorios. El partido naranja, además de disfrutar de la mayor fidelidad de voto entre los partidos de ámbito nacional (casi el 83%), engorda sobre todo a costa del electorado del PP. El 15% del votante popular en las generales de 2016 apoyaría ahora a Ciudadanos. Pero no es el único, casi el 6% de los votantes socialistas dejarían de serlo para respaldar a los liberales, paso que darían también el 5,2% de los simpatizantes de Podemos. Asimismo uno de cada diez abstencionistas cambiaría de posición para votar a los naranjas, y el 12,5% de los nuevos votantes haría lo propio.
El vuelco se ha registrado sobre todo en las poblaciones medias y las grandes ciudades. Ciudadanos sería la fuerza más votada en los municipios de 50.000 a 100.000 habitantes, en los de 400.000 a un millón y en los de más de un millón. En las generales de 2016, PP y PSOE fueron las fuerzas hegemónicas en esas poblaciones. También ha escalado posiciones entre la ciudadanía de entre 25 y 34 años, de 35 a 44, y de 45 a 54, segmentos en los que sería el primer partido. En los anteriores comicios lo fue el PP. Ciudadanos crece en todos los tramos de población, aunque con menos fuerza entre los mayores de 64 años; y también en todos los municipios, excepto en los pueblos de menos de 2.000 habitantes. Un crecimiento que los sociólogos consideran estructural y no coyuntural dado que se refleja en todos las categorías del electorado.
Para completar el cuadro, Rivera es el líder mejor valorado con una nota media de 4,01, y su imagen es casi tan buena para el votante de su partido, que le valora con 6,38, como para el simpatizante popular, que le puntúa con un 6. Detrás del líder de Ciudadanos se sitúa el socialista Pedro Sánchez, con 3,68, Mariano Rajoy, con 2,87 y por último Pablo Iglesias, con 2,54. La mala valoración del presidente del Gobierno es compartida con sus ministros aunque algunos tienen mejor cartel que Rajoy. Por ejemplo, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría obtiene la mejor nota del Consejo de Ministros con 3,58, seguida de la titular de Agricultura, Isabel García Tejerina, y el portavoz y responsable de Educación, Iñigo Méndez de Vigo, con 3,03. El farolillo rojo es una vez más para el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, con 2,33.
Algunos ministros, a pesar de las órdenes de Rajoy para que multipliquen su presencia pública y contrarresten la escalada de Podemos, son unos desconocidos para la mayoría de la población.