La compleja travesía de Sánchez para sacar adelante las cuentas de 2019

Si las Cortes no aprueban en verano la senda presupuestaria podrían quedar bloqueadas.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. HORST WAGNER

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León

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paula de las heras | madrid

«Con las décimas de déficit arrancadas a Bruselas y el paquete de subida de ingresos públicos, el Gobierno facilita la aprobación de los Presupuestos de 2019. Que Sánchez agote la legislatura gana credibilidad como hipótesis». Ese es el análisis optimista que el exministro Jordi Sevilla, exasesor económico del secretario general del PSOE hasta 2016, realizó en su cuenta de Twitter tras conocer que la Comisión Europea daba el visto bueno a aumentar en cinco décimas el déficit previsto para este año y otras cinco el del año próximo.

Los 280 caracteres que permite utilizar la red social en sus publicaciones no bastan, sin embargo, para explicar las dificultades a las que aún se enfrenta el Ejecutivo para hacer realidad tal pronóstico. El Ministerio de Hacienda prevé aprobar el próximo viernes, tras las preceptivas reuniones con comunidades autónomas y ayuntamientos en el Consejo de Política Fiscal y Financiera y la Comisión Nacional de la Administración Local, los objetivos de estabilidad presupuestaria y el techo de gasto de las cuentas públicas para el próximo año. Después, los remitirá a las Cortes. Empezará así una ardua negociación con los grupos parlamentarios.

La senda de déficit y deuda debe contar, según la ley de estabilidad presupuestaria, con el visto bueno tanto del Congreso como del Senado. En la Cámara baja el Ejecutivo podría sumar, siempre condicionalmente, la misma mayoría que le sirvió para derribar a Mariano Rajoy con la moción de censura -PSOE, Podemos, PNV, Bildu, Compromís, Nueva Canarias, Esquerra y PDeCAT- aunque ,como admite un diputado, vista la negociación de RTVE «tampoco será un camino de rosas». Pero en el Senado la situación es aún más complicada. El PP tiene mayoría absoluta y, a tenor de las declaraciones realizadas hasta la fecha por sus portavoces, las posibilidades de acuerdo son nulas.

En el Ejecutivo están a la espera de lo que ocurra en el congreso extraordinario del PP, que tendrá lugar los días 20 y 21, es decir, apenas unos días antes de que las Cortes tengan que votar los objetivos marcados por el Gobierno. Presuponen que con Soraya Sáenz de Santamaría el diálogo quizá sea más fácil que con Pablo Casado. Yerran. «Si ganamos les va caer encima la madre de todas las oposiciones -avisa el jefe de campaña de la exvicepresidenta, José Luis Ayllón-. Les queda una semana de buena vida».

Los socialistas quitan hierro a la amenaza. «Que voten en contra tampoco es para tanto -dicen fuentes del grupo parlamentario-; los objetivos tienen poco que ver con el proyecto de presupuestos. Para eso está el techo de gasto, pero no se vota». Es cierto que la ley, que obliga al Gobierno a remitir al Parlamento la senda de estabilidad presupuestaria antes del 30 de julio, no explicita en ningún lado que no sea posible presentar después los Presupuestos en septiembre sin la validación de las cámaras. De hecho, en el Ejecutivo ya avanzan que, llegado el caso, lo harán. Sin embargo, puede encontrarse un serio escollo en el camino.

Conflicto institucional

El Gobierno de Mariano Rajoy, que tenía también una mayoría precaria en las Cortes, analizó ese escenario con sus servicios jurídicos para saber cómo proceder y llegó a la conclusión de que sin un aval parlamentario previo a los objetivos de déficit y deuda corría el riesgo de recibir un portazo de las Cortes, es decir, de que, puestos en el 30 de septiembre, éstas se negaran tramitar las cuentas públicas aprobadas por el Consejo de Ministros. Un conflicto institucional en toda regla. La decisión dependería de las Mesas, los órganos de gobierno del Congreso y el Senado.

En la del Congreso, donde empieza la tramitación, la mayoría es del PP y Ciudadanos. Eso convierte a la formación de Albert Rivera en clave. A los socialistas les interesaría ser capaces de contar con su apoyo. «La ministra lo tiene claro y lo cree posible -dicen fuentes de la formación- porque ella viene de negociar varios presupuestos con ellos en Andalucía».

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Rivera ha ejercido hasta ahora una oposición muy dura contra el Gobierno de Sánchez y los portavoces económicos del partido han dejado caer que con subidas de impuestos como las que ya se han anunciado (a la banca, al diésel, una reforma del impuesto de sociedades y la llamada ‘tasa Google’) no podrán convencerles.