La sustitución de Puigdemont quiebra la unidad independentista y abre un cisma
JxCat veta su relevo por otro diputado y Esquerra critica que haya parlamentarios «de primera y segunda categoría».

El presidente de la Generalidad, Quim Torra (d) y el conseller de Interior, Miquel Buch al inicio del pleno luego suspendido. MARTA PÉREZ
r. g. | barcelona
Junts per Catalunya (JxCat) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) protagonizaron ayer un choque sin precedentes en el Parlament, a raíz de su desacuerdo en torno a si hay que sustituir temporalmente a los seis diputados suspendidos por el Tribunal Supremo o bien debe dejarse al margen de esta medida al expresidente catalán Carles Puigdemont. Antes de iniciarse el pleno previsto para las 10:00 horas de ayer, la Mesa del Parlament tenía que decidir si aplicaba una solución acorde con el último informe de los letrados de la Cámara, que planteaba una sustitución temporal de los diputados suspendidos por el Supremo -Carles Puigdemont, Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull (JxCat), Oriol Junqueras y Raül Romeva (ERC)-, que podrían delegar su voto en otro diputado de su grupo.
Sin embargo, las divergencias entre los dos socios del Govern han pulverizado toda posibilidad de acuerdo en la reunión de la Mesa, ya que JxCat exigía un trato diferenciado entre Puigdemont y los cinco diputados presos al entender que el expresident no debe ser sustituido por otro diputado, algo que ERC ha rechazado de plano, por lo que finalmente el pleno ha sido desconvocado.
Lo más llamativo de la crisis de en las filas del independentismo fue la virulencia de su cruce de acusaciones. JxCat acusó abiertamente al presidente del Parlament, Roger Torrent, de incumplir el «acuerdo verbal» que supuestamente habían alcanzado con ERC y que consistía en una solución puntual para el pleno de hoy y mañana, que pasaba por sustituir a los diputados suspendidos que siguen en prisión, pero no a Puigdemont.
Además del trato diferencial para el expresident, que JxCat considera una «línea roja», el acuerdo implicaba supuestamente que, mientras la Comisión del Estatuto de los Diputados no acabara de resolver esta cuestión, Puigdemont no ejercería su voto delegado, por lo que su grupo estaba dispuesto a perder un voto en el pleno.
El portavoz adjunto de JxCat, Eduard Pujol, ahondó en los reproches al presidente del Parlament: «Pedimos a ERC que aclare cuál es la posición de Torrent. O se defiende la dignidad de los diputados o se blanquea el Partido Socialista del 155».
Minutos después, también en rueda de prensa, el presidente del grupo parlamentario de ERC, Sergi Sabrià, visiblemente irritado con Albert Batet y Eduard Pujol, los acusaba de «mentir de manera descarada» y ha dado por «rota» la confianza entre ambos grupos, aunque ha asegurado que este cisma parlamentario no debe afectar al Govern de coalición. Sabrià puso el dedo en la llaga al referirse a las batallas en el seno de JxCat y el PDeCAT, acusándolos de querer «tapar sus discrepancias internas» abriendo ahora un conflicto con ERC. «Si tienen un fin de semana difícil, no es nuestro problema», dijo en tono irónico Sabrià, aludiendo a la asamblea que del PDeCAT el 20 al 22 de julio, en la que debe definir su liderazgo y decidir si se integra en la Crida Nacional per la República, el nuevo movimiento impulsado por Puigdemont.