Torra amenaza con retirar el apoyo en el Congreso de los soberanistas al Gobierno

El presidente Sánchez rechaza el ultimátum para hacer una oferta de referéndum de autodeterminación en un mes.

Quim Torra durante el pleno de Política General celebrado ayer en el Parlament de Cataluña. Q. GARCÍA

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León

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r. g. / c. r. | madrid / barcelona

Pedro Sánchez tardó poco más de dos horas en dar un portazo al ultimátum de Quim Torra. El presidente del Gobierno anunció que ni en un mes ni nunca presentará una oferta de referéndum sobre la autodeterminación de Cataluña. Era su respuesta al emplazamiento de que tenía hasta noviembre para poner sobre la mesa una propuesta de una consulta secesionista pactada, vinculante y reconocida internacionalmente. De no ser así, las fuerzas soberanistas retirarían su apoyo en el Congreso al Gobierno socialista y provocarían su caída.

La portavoz del Gobierno se dirigió al presidente de la Generalitat para decirle que volvía «a equivocarse, lanzando amenazas que no conducen a ninguna parte». Además, no tendrá que «esperar al mes de noviembre para conocer» la respuesta: «Se la damos ahora mismo, y es autogobierno y no independencia, convivencia y no independencia». Isabel Celaá señaló que el Gobierno de Sánchez «no acepta ultimátums» pero tampoco iba a romper los puentes a duras penas levantados con la Generalitat. La oferta, añadió, es la que ya conoce Torra, «distensión y calma».

El presidente catalán cogió al vuelo el aviso lanzado la semana pasada por Sánchez en Nueva York en el sentido de que si las fuerzas soberanistas, PDeCAT y Esquerra, optaban por «el conflicto» no podría contar con su apoyo parlamentario y convocaría elecciones. Torra se arrogó el papel de portavoz de ambas formaciones, aunque no milita en ninguna, y anunció que si no recibe en noviembre una oferta convincente sobre el referéndum de autodeterminación se acabaría la colaboración, y no habría ni Presupuestos ni posibilidad de sacar leyes adelante.

En realidad, el presidente de la Generalitat practicó ayer la máxima de que la mejor defensa es un buen ataque. Está acorralado por el segundo gran incendio de su mandato (el primero fue por las acusaciones de supremacista), motivado por sus ánimos a los CDR para seguir «apretando» en las calles. Una arenga tan eficaz que acabó en un intento de asalto al Parlamento. Por otra parte, tampoco logra amalgamar el movimiento independentista civil, más dividido que nunca, ni consigue cerrar la brecha entre el PDeCAT y Esquerra, abierta en buena medida por los movimientos desde Waterloo de su predecesor, Carles Puigdemont, y tiene los Presupuestos en el aire por el rechazo de la CUP. Necesitaba un golpe de efecto y lo dio en la mesa de Pedro Sánchez en forma de ultimátum.

Pero sus palabras llegaron sin fuerza a la Moncloa. Sánchez sabe que los 17 diputados soberanistas, ocho de PDeCAT y nueve de Esquerra, son vitales para mantener la mayoría de la moción de censura, pero por conservarlos, asegura, no va a abjurar de sus planteamientos. Un final anticipado de la legislatura por la intransigencia de los independentistas no es, por otra parte, una mala baza electoral, según los cálculos que hacen numerosos dirigentes socialistas cansados de la contemporización con la Generalitat.

La ministra pidió al presidente de la Generalitat que no se autoengañe ni tampoco engañe a los catalanes porque conoció de primera mano la posición de Sánchez en la reunión que mantuvieron en la Moncloa el 9 de julio pasado. En aquella conversación quedó claro que la única votación que puede haber en Cataluña será sobre el autogobierno de la comunidad, nunca sobre la autodeterminación.

En este nuevo clima que ha propiciado Torra, apuntó la portavoz, la reunión que iban a mantener ambos presidentes este mes en el Palau de la Generalitat ha quedado en el aire.

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Pero en la intervención de la portavoz gubernamental no solo hubo mensajes para el presidente catalán, PP y Ciudadanos fueron también destinatarios de algunas advertencias por su insistencia en reclamar la aplicación de nuevo del artículo 155 de la Constitución en Cataluña. «Entre el salto al vacío», que propone el soberanismo, «y el 155 perpetuo», por el que aboga el líder popular, Pablo Casado, hay «terreno para la convivencia», razonó la portavoz.