Condecoran en su despedida al agente abatido por un delincuente en Granada
Un compañero asegura durante el funeral que seguirán su «ejemplo y dedicación».

Funeral por el guardia civil José Manuel Arcos. MIGUEL ÁNGEL MOLINA
efe | granada
El guardia civil José Manuel Arcos, que murió el lunes por el disparo de un delincuente en un control de tráfico, fue despedido ayer en Granada tras recibir a título póstumo la Cruz de la Orden al Mérito con distintivo rojo del Cuerpo, y cuyos compañeros destacaron su «valentía» y «solidaridad». «Hacemos nuestro último servicio juntos», señaló durante la misa funeral en la catedral de Granada uno de los compañeros en el puesto de La Zubia de la víctima, a quien definió como «un hombre grande», que se ha ido «luchando como siempre» y que había «nacido para esto».
«Seguiremos tu ejemplo y dedicación», añadió este agente, que en nombre de allegados y amigos recordó al fallecido, de 47 años, casado y con dos hijos, como una persona dedicada a su familia, al trabajo y al deporte.
El arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, se refirió a la manera «tan cruel, tan violenta, tan inesperada y dolorosa» en la que ha muerto «un servidor del pueblo», que «día y noche» ha trabajado «para que nos sintamos más seguros», y pidió un compromiso contra el crimen en todas sus formas y contra la lacra del terrorismo y las drogas.
A la misa funeral asistieron, entre otros, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el director general de la Guardia Civil, Félix Azón, quien antes había impuesto a título póstumo al agente, en la comandancia, donde se había instalado la capilla ardiente, la Cruz de la Orden al Mérito con distintivo rojo.
Grande-Marlaska destacó la labor de la Guardia Civil para garantizar «un espacio tranquilo, de paz» y consideró a José Manuel Arcos Sánchez la «muestra clara y evidente» de cómo el instituto armado y todos sus miembros «se ocupan, se preocupan, hasta dar la vida» en la defensa de un entorno donde los ciudadanos puedan realizarse como crean conveniente.
El féretro con los restos mortales del agente llegó cubierto por la bandera de España minutos antes de las 9.30 horas a la plaza de las Pasiegas, donde esperaban dos centenares de agentes en representación de la plantilla del instituto armado en Granada mientras sonaban el himno nacional y la marcha fúnebre, que rompieron el silencio junto a un viva a la Guardia Civil.