Sánchez choca con Iglesias por la duración de la legislatura si no hay Presupuestos
Celaá dice que es «obligación» de todo Gobierno «mantenerse» y el líder de Podemos que lo «sensato» sería ir a las urnas.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al rey Felipe VI, durante su intervención en la Cumbre Iberoamericana. FRANCISCO GÓMEZ
paula de las heras | madrid
No una, al menos dos veces ha advertido ya Pablo Iglesias, el socio preferente de Pedro Sánchez, de que si no se logra un acuerdo para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado de 2019 será mejor llamar a las urnas. La última fue ayer. «¿Tiene sentido que un gobierno que tiene 84 diputados gobierne mediante decretos ley con una Mesa del Congreso controlada por el PP y Ciudadanos? Creo que es muy difícil y que lo sensato -se respondió él mismo- sería hacer elecciones».
El Ejecutivo se resiste a dar su brazo a torcer. Lo ha dejado claro el propio Sánchez en varias ocasiones y volvió a hacerlo su portavoz en el Consejo de Ministros, Isabel Celaá, cuando se le inquirió sobre la advertencia del líder de Podemos en Catalunya Radio. «Aceptamos consideraciones de todo el mundo, el Gobierno es lo suficientemente modesto -dijo- pero no nos sentimos rehenes de opinión alguna».
El discurso oficial del Gobierno sigue siendo el de que trabaja para conseguir el apoyo del PNV y las fuerzas independentistas catalanas a las cuentas que se elaborarán a partir del acuerdo suscrito el pasado 11 de octubre con Podemos. «Hay tiempo todavía «, dijo Celaá. La realidad es que Esquerra y el PDeCAT ya han cerrado las puertas a dar su apoyo al proyecto del Gobierno y el inicio del juicio oral contra los responsables del proceso secesionista de Cataluña no hace sino complicar aún más el escenario.
En privado, el entorno de Sánchez ya dejó caer hace unos días que, así las cosas, se plantea no llegar siquiera a enviar los Presupuestos al Congreso para evitarse la imagen del rechazo parlamentario. Sería una auténtica anomalía porque el artículo 134 de la Constitución establece que el Gobierno debe remitir las cuentas a la Cámara al menos tres meses antes de que expiren los del año anterior (es decir, antes de octubre). Mariano Rajoy ya incumplió ese precepto el año pasado, pero, al menos, acabó presentando sus Presupuestos en abril de 2018. Lo que el Ejecutivo contempla es no hacerlo ni siquiera con retraso y limitarse a modificar los del PP, una vez prorrogados, mediante decretos.
Celaá no dio por seguro que vaya a ser así, pero tampoco afirmó lo contario. «Será el Consejo Ministros el que, al observar el resultado de la negociación, tome la decisión», apuntó. La portavoz gubernamental no mostró en ningún momento reservas sobre la conveniencia de ese proceder tan atípico.
Tradicionalmente se ha entendido que no ser capaz de sacar adelante las cuentas, pieza clave para la ejecución del programa político, era tanto como perder la confianza de los representantes de la soberanía nacional. Por eso delantó elecciones Felipe González en 1996. Ni Sánchez ni sus ministros lo ven así ahora, sin embargo, aunque hace unos meses, cuando aún estaba en la oposición, el secretario general del PSOE se sirvió del argumento contra Rajoy. Una vez en la Moncloa, los principios ha cambiado. «La obligación de todo Gobierno -llegó a esgrimir ayer Celaá-es mantenerse».
La ministra argumentó para apuntalar su discurso que el Ejecutivo tiene agenda y «talento» suficientes para seguir gobernando aunque sea sin Presupuestos. Los independentistas se han mostrado dispuestos a apoyar medidas incluidas en el pacto presupuestario como la subida del salario mínimo a 900 euros. Y el Gobierno cree que harán lo mismo con otras leyes porque, en el fondo, tampoco desean elecciones anticipadas.