El presidente chino ofrece a España una alianza estratégica contra el proteccionismo

Pedro Sánchez y el presidente chino Xi Jinping en Moncloa. GUILLÉN
ander azpiroz | madrid
La primera visita oficial de un presidente chino a España en 13 años dejó ayer tras de sí un buen número de acuerdos económicos y una mejora de relaciones que puede cobrar especial importancia en un momento en el que Europa y el gigante asiático se enfrentan de la mano a la guerra comercial abierta por la administración Trump contra el resto del mundo. Xi Jinping, que llegó la tarde del martes a Madrid, protagonizó ayer una apretada agenda que le llevó sucesivamente al Senado, al Ayuntamiento de Madrid, a un almuerzo de trabajo con Pedro Sánchez y que culminó con una cena de gala que los Reyes ofrecieron en su honor en el Palacio Real. El mandatario chino, que el martes ya se deshizo en halagos hacia España en un artículo publicado en este periódico, animó ayer a Madrid a «subir nuevos peldaños» en cooperación comercial, política y de seguridad.
Todo ello supondrá un «beneficio mutuo», señaló durante un discurso en la Cámara alta. Este llegará de manera inmediata a través de la veintena acuerdos que se firmaron ayer en Moncloa. Entre ellos, figura el pacto de poner fin a la doble imposición o el abrir la uva española y la carne porcina a un mercado chino que comprende a 1.400 millones de personas.
Ambos mandatarios rubricaron una declaración conjunta en la que reafirman su compromiso de luchar contra el proteccionismo y unilateralismo, y aseguran que «se dedicarán a la promoción de un mercado más abierto y la eliminación de todos los obstáculos comerciales».
A España le interesa mantener la mejor relación con el gigante asiático. Pero el hecho de que Xi Jinping haya elegido Madrid como una capital europea en la que hacer escala durante la gira que realizará los próximos días por América Latina también demuestra la importancia que Pekín le da a España. Los motivos de que esto sea sí son varios. El primero es que Madrid es uno de los socios europeos con el que menos compite China a nivel global. Y tener a un aliado en un Consejo Europeo en el que las decisiones se adoptan por unanimidad es un tesoro. Es la misma táctica que ha usado, por ejemplo, Rusia con Grecia. El segundo interés de China por España es comercial. Con Xi Jinping, el presidente más poderoso del país asiático desde Mao, China se ha abierto definitivamente al exterior gracias a una economía de mercado que compagina con un escrupuloso control interno de las libertades individuales. El pragmatismo de este renovado Partido Comunista le ha llevado a diseñar una moderna Ruta de la Seda, a imagen y semenjanza de la que se creó en el siglo I A. C. para conectar el país con Europa, Africa y América Latina— a través de un gigantesco plan de rutas marítimas y ferroviarias. Serán autopistas por las que Pekín espera diseminar sus mercancías por el mundo e importar los productos de los que adolece.