La Manada de Villalba preparó una «encerrona» a su víctima
Doménico Chiappe | MADRID
La joven de Collado Villalba que ha denunciado la agresión sexual de tres hombres, para lo que la Fiscalía pide 15 años de prisión, declaró durante dos horas a puerta cerrada en la segunda sesión del juicio. De abrigo púrpura, lloró al recordar los hechos ocurridos la madrugada del 13 de marzo de 2015. Mantiene su anonimato. «Creía que no iba a salir viva», testificó tras un biombo de tela blanca, y sostuvo que esa madrugada manifestó a los tres hombres que no quería mantener sexo en grupo con ellos.
Durante cuatro meses, la joven calló lo ocurrido esa madrugada pero el primero de julio decidió acudir al Centro de Atención Integral de Mujeres Víctimas de Violencia Sexual de la Comunidad de Madrid con su madre, en quien encontró el apoyo necesario. A partir de su testimonio, única prueba que existe contra los tres acusados, las psicólogos forenses determinaron que presentaba síntomas compatibles con agresión sexual. Luego vino la denuncia. Está en tratamiento.
No hay exámenes de ADN o forenses, debido al tiempo transcurrido entre los hechos y la denuncia. La joven, ahora de 21 años, acusa a Ricardo, Martín y Miguel de haberla forzado a mantener relaciones sexuales esa madrugada, por medio de la intimidación, después de haber sido engañada para llevarla a una casa deshabitada.
Una «encerrona», que niega uno de los testigos, Mario, primo de Ricardo y compañero de instituto de la joven. Él les presentó. «Eran amigos que mantenían encuentros íntimos». Mario contactó con la joven esa noche y habló con ella sobre las once de la noche, para «quedar en el centro comercial». Más tarde él prefirió irse con otro grupo de amigos. Al no acudir Mario, que asegura que sólo tenía una relación de amistad con la joven, fue Ricardo quien la recogió en su casa para «ir de fiesta». Ella le recriminó a Mario por WhatsApp: «Me has dejado sola con tus hermanos que son un poco pesados». La acusación sostiene que la joven creyó en todo momento que Ricardo, Miguel y Martín eran hermanos de Mario. Un engaño anterior que se sumaría a la «encerrona» de esa noche.
Una vez en el coche, los hombres se dirigieron a la casa de la hermana de Ricardo, que estaba deshabitada. Allí se vio obligada a practicar una felación a cada uno de los tres hombres. Tanto la defensa como la acusación reconocen que existieron esos actos pero discrepan en la voluntariedad de la joven. Ella dice que fue forzada. Ellos, que actuó por propia iniciativa. Durante el juicio, ella ratificó que se negó a mantener relaciones sexuales en grupo, y ante la insistencia que surgió la propuesta de hacerlo «por turnos» y «en el baño», quizás por parte de ella ante la intimidación que sentía. Los acusados, entre los que se cuenta un Guardia Civil y un exmilitar, fueron detenidos en septiembre de 2015.