cataluña

Carles Puigdemont presiona para volver a ser investido

El expresidente no quiere quedar al margen y no se descarta como candidato a las europeas.

Puigdemont y Torra tras la reunión de Junts per Catalunya en un hotel de Bruselas. STEPHANIE LECOCQ

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León

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cristian reino | barcelona

Solo el juicio del 1-O puede atenuar la dura pugna que mantienen Esquerra y Junts per Catalunya (JxCat) por la hegemonía del soberanismo. Las dos formaciones independentistas son socias en el Gobierno catalán, pero libran una batalla sin cuartel, que se recrudecerá a medida que se acerquen las elecciones locales y europeas de mayo. Y con Carles Puigdemont en el centro de la batalla.

El expresidente de la Generalitat, que se reunió con el grupo parlamentario de JxCat en Bruselas, reiteró ayer su intención de volver a ser elegido jefe del Ejecutivo catalán. Y si fuera investido de nuevo, aseguró que será presidente a todos los efectos. Pero este no es el problema sino «si hay voluntad» de volver a investirle. El dardo envenenado iba dirigido contra Esquerra y más en concreto contra el presidente de la Cámara catalana, Roger Torrent, que hace un año ya cerró la puerta a celebrar la investidura del expresidente, pues se negó a desobedecer al Tribunal Supremo.

JxCat se la tiene jurada desde entonces, más aún teniendo en cuenta que Torrent es un posible futuro candidato a la presidencia de la Generalitat por parte de ERC y sus adversarios independentistas intentan presentarlo como un blando y un traidor a la causa secesionista. Justo lo contrario de los dirigentes de JxCat, que aseguran que están dispuestos a llegar hasta el final en el propósito de investir a Puigdemont. El propio Quim Torra, que para que su antecesor sea reelegido tendría que dimitir previamente, afirmó ayer en el cónclave neoconvergente que la restitución del exalcalde de Gerona sigue siendo uno de sus objetivos de la legislatura.

JxCat, de hecho, ya ha puesto en marcha la ponencia parlamentaria para la reforma del Reglamento de la Cámara catalana, con la que prevé habilitar la investidura a distancia del presidente de la Generalitat. Solo así, Puigdemont podría ser reelegido, ya que no puede regresar a Cataluña y estar presente en la Cámara catalana, ya que sería detenido. Esquerra, no obstante, no está por la labor. Y Torrent, una vez más, frenó ayer las intenciones de los neoconvergentes. «Solo convocaré el pleno de investidura si el presidente puede asumir el cargo», aseguró en la Ser. Torrent no quiere actos simbólicos de ruptura, que no llevan a nada y que aumenten la nómina de querellados. «No quiero generar frustración», advirtió.

En el fondo, subyace la pugna entre ambas formaciones. Puigdemont y Torra se niegan a que la política catalana pueda iniciar la senda hacia una cierta normalidad. No permiten el aterrizaje del ‘procés’. Y mientras tiran de la cuerda, los más pragmáticos (ERC y una parte del PDeCAT) no pueden desmarcarse del todo.

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El plan b de Puigdemont para no quedar del todo en un segundo lugar es optar a las elecciones europeas. El expresidente no rechazó presentarse como candidato a los comicios de mayo. Meses atrás, ya se ofreció como número 2 de la lista de ERC que encabezará Oriol Junqueras, pero los republicanos le dieron un portazo. Puigdemont, aun así, afirmó que no se descarta «para poder participar en una candidatura», tanto de su partido como en «otros países».