Vox se lanza a por el voto de 270.000 uniformados

Presenta a altos mandos retirados de las FF AA en puestos privilegiados de las listas .

Ignacio Gil Lázaro, exdiputado del PP, ha fichado por Vox. J. L. PINO

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León

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m. sáiz-pardo | madrid

270.000 potenciales votantes no son un nicho, ni mucho menos, desdeñable. Y Vox lo sabe. El partido de Santiago Abascal, en una campaña que incluye gestos evidentes como el fichaje de candidatos estrella pero también movimientos más sutiles, se está movilizando por ganarse las papeletas de los 132.000 miembros de las Fuerzas Armadas, los casi 80.000 guardias civiles y los 65.000 policías, amén de sus familiares y allegados.

La punta de lanza de esta estrategia inédita –nunca antes ningún partido se había volcado de tal manera para atraerse el voto de los uniformados españoles- está siendo sin duda la presentación de altos mandos retirados de las Fuerzas Armadas en puestos privilegiados de las listas. Es cierto que antes otros partidos como UCD (que incorporó a su Gobierno al general Manuel Gutiérrez Mellado), Podemos (con el exgeneral José Julio Rodríguez) o el PSOE (con la excomandate Zaida Cantera) han llevado al Congreso a militares, pero se trataba de gestos aislados.

Ayer, Vox propinó dos nuevos golpes de efecto con el fichaje del teniente general del Ejército del Aire, Manuel Maestre, en situación de retiro, como cabeza de lista al Congreso por la provincia de Alicante y el general de División del Ejército de Tierra, Alberto Asarta, como número uno por Castellón a la cámara baja. Solo horas antes, la formación había anunciado que el general de Brigada de Infantería de Marina Agustín Rosety, también retirado, sería su cabeza de lista por Cádiz.

Dos de ellos, Asarta y Rosety, entonces ya fuera del servicio activo, firmaron en verano de 2018 el escrito suscrito por 181 mandos en el que se denunciaba la «perversa pretensión» de exhumar los restos de Franco. Sin embargo, la hoja de servicio de los tres en democracia es impecable. Maestre, destinado en Afganistán, Kuwait, Bosnia-Herzegovina, fue uno de los redactores de la Doctrina Aérea Básica actualmente en uso en el Ejército del Aire. Asarta, entre otros méritos, fue Jefe de Misión y Comandante de la Fuerza en Líbano. Y Rosety ejerció el mando de unidades de Operaciones Especiales, Infantería y Artillería.

El desembarco ‘militar’ de la formación de Abascal no se va a limitar a las generales. Los dirigentes de Vox, que todavía trabajan en nuevos fichajes para el Congreso y el Senado, también quieren aprovechar el tirón uniformado en las locales. Por ahora, su gran sorpresa ha sido la incorporación del exjefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra entre 2008 y 2012, el general en la reserva Fulgencio Coll, que competirá por la alcaldía de Palma.

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Vox está teniendo mucho más difícil los fichajes estrella para atraerse el voto de las fuerzas de seguridad, donde los mandos en activo son reacios a abandonar los cargos y los que se encuentran en segunda actividad no son muy conocidos. Aun así ha habido ya un par de maniobras. El pasado fin de semana el propio Abascal fichó al exdiputado del PP, Ignacio Gil Lázaro, que hace un año había abandonado la formación conservadora tras 33 años y que fue el portavoz de Interior y azote de los socialistas por el caso Faisán.