León, entre la vuelta al bipartidismo y el reparto con las fuerzas emergentes

León es tierra de dos colores políticos. Una mirada retrospectiva a los resultados electorales de los comicios generales en la provincia desde 1977 revela al bipartidismo como protagonista del escrutinio en nueve de las trece citas con las urnas desde entonces. Y curiosamente, el reparto con otras fuerzas se ha producido en los primeros pasos de la democracia y en las dos últimas votaciones, coincidiendo con la irrupción de los partidos emergentes. El recuento de papeletas del 28-A dirimirá si León vuelve al bipartidismo, con el reparto de escaños en el Congreso y el Senado únicamente entre el PP y el PSOE, o bien, continuando con la tendencia abierta en los comicios de 2015 reparte sus diputados con más fuerzas políticas.
La gran implantación territorial y el fuerte arraigo social de los dos partidos tradicionales en una provincia como León teje una malla prácticamente impenetrable que explica el bipartidismo reinante, sin embargo, la fuerte irrupción de partidos emergentes, con oleadas de nuevos adeptos, mantiene hoy abierta en León la incertidumbre sobre el reparto final del último escaño para el Congreso de los Diputados. En este final de escrutinio, cuatro fuerzas pelearán en las urnas por el cuarto diputado bajo las imposiciones de la Ley D’Hont: el más votado se llevará el primer cociente y el tercero, mientras que el segundo cogerá un diputado y tendrá que pelearse por el acta que queda con las formaciones que surgieron en los comicios generales de 2015. En el caso del 28-A, en la lucha por este escaso margen de votos, que dará el último diputado, estarán las fuerzas del bipartidismo, Unidas Podemos, que consiguió ese escaño en las elecciones de 2016, Ciudadanos y Vox.
Precisamente la ultima fase del escrutinio de esta noche en las urnas con las papeletas para la Cámara Baja, en provincias pequeñas con cuatro o cinco escaños en el Congreso, resultan trascendentales en el cómputo nacional a la hora de determinar el nuevo inquilino de La Moncloa.
Históricamente, los resultados de León en las generales coinciden con los del partido ganador en España. Así ha sido desde 1977, en un camino en el que únicamente ha habido una excepción: 1993, cuando en la provincia venció el PP y el PSOE logró aún mantener su poder.
Dentro de este efecto espejo, existen cuatro municipios (Ponferrada, Villaquilambre, Onzonilla y Cuadros) que desde el inicio de la democracia han coincidido en resultados con el partido que finalmente logró el Gobierno. Son los ‘Ohio’ de León, en referencia al fenómeno que se repite en todas las elecciones en este estado norteamericano por el que los candidatos a la Casa Blanca batallan, quien gana allí consigue la presidencia de los Estados Unidos.
Estos cuatro municipios leoneses integran un grupo en el que están alrededor de otros 80 más repartidos por todo el país y en el que precisamente Ponferrada es el de mayor tamaño. Son en su conjunto el 1% de los municipios que suma España, pero sus resultados coinciden siempre con el partido ganador. Y buen ejemplo de ello son los últimos comicios, los celebrados en junio de 2016. En esas elecciones, el PP obtuvo en la capital del Bierzo el 33,8% de los votos y coincidió casi al milímetro con el resultado global del conjunto del país, donde cosechó el 33,3%.
Los votos de los 75.622 electores de los ‘Ohio’ de León tendrán especial trascendencia también esta noche, son el espejo de la tendencia que marcarán las urnas electorales en España.
Los partidos emergentes, en esta ocasión con la irrupción de un tercero en liza (Vox), tienen que pugnar hoy en las urnas de la provincia ante la imponente maquinaria de los dos partidos que marcan el bipartidismo, en un territorio donde están implantados hasta el último rincón con una red fiel que teje los resultados.