CAMPO 4
Entre la negociación en Europa, el riego automatizado y el precio del azúcar
Avanzar en la modernización de regadíos, la negociación de la nueva Política Agraria Común (PAC) y el futuro del sector remolachero-azucarero serán los principales retos en el campo para los próximos años. En lo que se refiere a la mejora de los regadíos, León cerrará la modernización de la comarca del Páramo con las obras previstas en las comunidades del Canal General del Páramo y del Páramo Bajo, mientras la transformación de regadíos necesita un empujón a un Payuelos que avanza a menor ritmo del deseado y se hace preciso obtener financiación para conseguir que las comunidades de regantes que aprobaron la modernización tras la sequía de 2017 puedan acometer una nueva concentración parcelaria e instalar los sistemas de riego automatizado. Buena parte de estas comunidades dependen del embalse de Barrios de Luna, cuyo recurrente déficit de recursos hídricos necesita encontrar una solución si finalmente se desecha el proyecto de regulación lateral del Órbigo.
En lo que se refiere a la nueva PAC, los agricultores precisan que se mantenga el presupuesto de la que siempre ha sido la principal política de la Unión Europea. La defensa de la figura del agricultor a titulo principal como perceptor de las ayudas vuelve a convertirse en caballo de batalla para un sector cuyos activos continúan menguando. De la nueva PAC se espera un impulso a la producción sostenible, lo que se traduce en más requisitos agroambientales para la producción de alimentos para acceder a las ayudas, como consecuencia del cambio climático. La tecnificación del sector resultará imprescindible para competir en los mercados.
También en los próximos años se verán los resultados de eliminar las cuotas nacionales en el sector lácteo y en el remolachero-azucarero. Vacuno, ovino y caprino destinados a la producción de leche han sufrido las inclemencias del mercado una vez que se retiraron los cupos nacionales. La recuperación de precios no satisface a los ganaderos, que han visto reducirse su margen de beneficios. En cuanto a la remolacha y el azúcar libran ahora la batalla por la continuar o desaparecer, tras una quiebra de los precios de la materia prima y del producto elaborado más fuerte de lo que se había previsto. La recuperación del mercado será clave para mantener la remolacha en el campo leonés. Un panorama mucho más halagüeño presenta el cultivo y transformación del lúpulo.