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ENCUESTA DE METROSCOPIA PARA DIARIO DE LEÓN

Los españoles están divididos sobre la posibilidad de que Sánchez sea investido

Dos de cada tres prefieren que el presidente asuma el cargo a la convocatoria de nuevas elecciones .

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Los españoles se dividen por mitades a la hora de estimar si, tal y como están las cosas, Pedro Sánchez logrará ser investido presidente del Gobierno en la sesión que se inicia en las Cortes hoy: el 47% cree que no, el 46% piensa que sí. Tan solo entre los votantes del PSOE son algo más numerosos -54%/40%- quienes creen que la investidura tendrá éxito. En todos los demás electorados predomina, en cambio, la impresión opuesta.

Este resultado incierto contrasta de forma clara con el hecho de que dos de cada tres españoles (64% frente a 33%) indiquen al mismo tiempo que, si dependiera de ellos, preferirían la investidura de Pedro Sánchez como jefe del nuevo Gobierno a la convocatoria de nuevas elecciones generales. Esta preferencia es masiva entre los votantes de PSOE (86%) y Unidas Podemos (81%) y mayoritaria (54% frente a 45%) entre los votantes de Ciudadanos; en cambio solo es expresada por el 33% de los votantes del PP y por el 18% de los de Vox.

Dos de cada tres españoles (64% frente a 32%) creen que, con tal de evitar unas nuevas elecciones, el Partido Popular debería -en último extremo- abstenerse para hacer posible la investidura del líder del PSOE, tal y como le han solicitado públicamente los 66 diputados socialistas que en octubre de 2016 hicieron posible, con su abstención y en tesitura semejante, la investidura de Mariano Rajoy. Significativamente, esta posibilidad suscita un amplio rechazo entre los votantes del PP (69% se declaran en contra, 29% a favor), y es mayoritariamente apoyada por los de PSOE (89%), por los de Unidas Podemos (71%) y, más moderadamente, por los de Ciudadanos (52%).

FRACASO POLÍTICO COLECTIVO

El eventual fracaso de la investidura (y la consiguiente convocatoria de nuevas elecciones: las cuartas en cuatro años) movería a tres de cada cuatro españoles (76%) a un juicio sumamente severo, y genérico, de sus principales líderes políticos: no habrían sido capaces de dedicar el interés y esfuerzo precisos para alcanzar acuerdos. Este juicio es expresado por porcentajes llamativamente similares en los cinco principales electorados.

POSIBLES REFORMAS

A lo largo del último decenio, los sondeos de Metroscopia han venido detectando la creciente reclamación por parte de la ciudadanía de una reforma a fondo de nuestro sistema político que ponga remedio a los dos principales defectos que en el mismo se perciben: su inadecuada representatividad y su lentitud funcional dada la inexistencia en la clase política actual de una cultura de pacto y negociación (especialmente necesaria en un sistema que es ya pentapartidista). Así, en el momento actual, y ante la percibida inminencia de un nuevo bloqueo de nuestra vida pública, las reacciones de los españoles ante posibles medidas -directas o indirectas- para impedirlo son las siguientes:

■ Proporcionalidad. La reforma del sistema electoral para que exista una correlación lo más exacta posible entre el número de voto y el número de escaños de cada partido es apoyada por un masivo 90%. El modelo en el que, a este respecto, parecen pensar los españoles es el de las recientes elecciones al Parlamento europeo.

■ Dinamarca, no Bélgica. En segundo lugar, un asimismo llamativo 82% estaría a favor de que el plazo legalmente establecido para formar gobierno no sea tan dilatado como es ahora y quedara reducido a una o dos semanas. Ciertamente, entre los dos teóricos polos extremos que, en este punto, pueden representar el caso de Bélgica (que ostenta el récord mundial de 541 días sin gobierno tras las elecciones de 2010) y el de Dinamarca (país en el que, desde 1909, no se ha registrado nunca una mayoría absoluta, cuyo Parlamento ha llegado a contar con trece partidos -diez en la actualidad- y en el que la formación del gobierno en 2015 llevó diez días, y el del actual, tras las elecciones del 5 de junio pasado, veintidós), los españoles no parecen tener duda sobre sus preferencias. Desearían, de forma casi unánime, una vida política caracterizada por una capacidad, y rapidez, de negociación y pacto lo más similar posible a la danesa. Si no hace mucho hubo quien definió, políticamente, a España como «una Italia pero sin italianos», es obvio que tras el persistente bloqueo de su sistema político los españoles desearían «una España pero con políticos al estilo danés».

■ Investidura automática. Dos de cada tres españoles (62% frente a 37%) aceptarían en principio que el líder de la formación más votada quede, automáticamente, investido como jefe del Gobierno. Los apoyos adicionales que pudiera necesitar para ejercer sus funciones tendría que conseguirlos ya no con carácter previo y como candidato, sino ya como Jefe de Gobierno plenamente ejerciente. Esta reforma recibe un apoyo mayoritario claro en todos los electorados salvo en el de Unidas Podemos.

■ Prima a la lista más votada. Esta reforma «a la griega» suscita un apoyo ciudadano mayoritario más limitado: 55% a favor, 44% en contra. Los votantes de PSOE, Ciudadanos y PP se muestran claramente a favor, los de UP claramente en contra. Los de Vox se dividen por mitades.

■ Castigo a los líderes. El 54% de los españoles dice estar a favor (y el 40%, en contra) de que si, por incapacidad de pactar una investidura, hay que proceder a convocar nuevas elecciones, los cabeza de lista de los principales partidos no puedan concurrir a las mismas. Se trata, sin duda, de una propuesta de penalización que cabe entender más (en el actual clima de enfado ciudadano con los distintos liderazgos políticos) como argumento retórico extremo para forzar acuerdos que como una reforma viable y realmente deseada.

CÓMO SE LA HACE FUNCIONAR

■ Amplio apoyo ciudadano al sistema político actual. El 80% de los españoles considera que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno. Y un porcentaje prácticamente idéntico (78%) piensa que la actual monarquía parlamentaria es el mejor sistema político que ha tenido España en toda su historia. En ambos casos, las respuestas favorables son masivas entre los votantes de PSOE, PP, Ciudadanos y Unidas Podemos. Tan solo entre los de Vox se registran porcentajes claramente más bajos, si bien todavía mayoritarios.

■ Insatisfacción con el funcionamiento del sistema. Un buen sistema, en conjunto y pese a sus deficiencias y aspectos mejorables, pero que funciona mal: así lo cree el 60% de los españoles.

Ese sostenido mal funcionamiento explica que, desde hace ya varios años, la situación de nuestra vida política sea peor evaluada que la de nuestra economía en su conjunto. En el momento actual, el 86% de los españoles evalúa negativamente la situación política, frente al 57% que piensa lo mismo de la situación económica. Y la vida política funciona mal por la incapacidad, generalizada, de líderes y partidos de tener en cuenta ante todo lo que piensa la ciudadanía (lo cree así el 84% de todos los españoles: 93% de los votantes de Cs, 90% de los de Vox, 85% de los de UP, 81% de los del PP, y 75% de los del PSOE).

■ Evaluación de líderes. Esta insatisfacción con el funcionamiento de la democracia se refleja en la severidad con que los españoles evalúan, en el momento actual a los líderes de los principales partidos.

Tan solo el Jefe del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, logra ahora una evaluación de conjunto favorable (y un llamativo 85% de apoyo entre sus votantes): le aprueba el 50% de todos los españoles, frente al 38% en enero pasado.

Iglesias, Rivera y Casado son aprobados en este momento por apenas uno de cada tres españoles. Las evaluaciones de Iglesias y Casado son básicamente estables desde hace un año; la de Rivera, en cambio, ha experimentado un apreciable deterioro en estos últimos meses. Es, además, el líder que ahora registra un apoyo más reducido por parte de sus propios votantes (65%): usualmente ha sido el mejor evaluado, por los españoles en general y por su propio electorado.

El líder de Vox, Santiago Abascal, queda distanciado con solo un 16% de aprobación, su peor dato hasta ahora.

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