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León

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Las alusiones económicas del discurso de Pedro Sánchez como candidato a la presidencia del Gobierno se ciñeron ayer a las cuestiones que han centrado la vida política en los diez meses de la legislatura anterior, plasmadas en el proyecto de Presupuestos de 2019 vetado en febrero, y que dio lugar a las elecciones generales: pensiones, empleo y cambio climático. El candidato no dio un paso más allá en algunas de las exigencias conocidas de Podemos en estas materias a pesar de la negociación de la investidura.

Desde el comienzo de su discurso, Sánchez advirtió del «complejo» contexto como el que acecha a toda la economía. «Debemos huir de la complacencia», indicó en la tribuna del Congreso, donde defendió que es posible una etapa de «crecimiento, pero compatible con la igualdad y la cohesión social».

El candidato instó a los diputados a la necesidad de «alumbrar un nuevo Pacto de Toledo que salvaguarde el sistema público de pensiones» para garantizar la sostenibilidad del sistema. El presidente en funciones enarboló la actualización de las pensiones «conforme al IPC real» y la «eliminación del actual índice en vigor», que lo liga a otras variables ajenas a la inflación.

Sánchez se comprometió a «la eliminación del déficit de la Seguridad Social en los cinco próximos años». En realidad, se trata del objetivo que el Ejecutivo ya había incluido en su Programa de Estabilidad, remitido a la Comisión Europea un día después de las elecciones generales, donde fijaba el equilibrio presupuestario de la Seguridad Social en 2022.

En materia laboral, auguró una «actualización» del Estatuto de los Trabajadores. El candidato evitó proponer la supresión total de la reforma laboral de 2013, pero sí defendió «derogar los aspectos más lesivos» de esa ley.

También promete una nueva subida del salario mínimo (SMI) tras elevarlo a 900 euros mensuales desde enero.

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El tercer eje de política económica pasa por la lucha contra el cambio climático.