Diario de León

PP, Cs y Vox le echan en cara su incapacidad para pactar y descartan una futura abstención

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Los principales partidos de la oposición, PP, Ciudadanos y Vox, coincidieron ayer en asegurar que España está de nuevo en una fase de bloqueo político, sin Gobierno real y posiblemente abocada a unas nuevas elecciones generales por la «inconsistencia» de Pedro Sánchez y su «incapacidad» para alcanzar un acuerdo con otras fuerzas que le lleve a la Moncloa.

Tanto Pablo Casado como Albert Rivera le espetaron desde el estrado del hemiciclo que es el único responsable del callejón sin salida en el que se ha metido y le dejaron claro al candidato socialista que sus propuestas no tienen credibilidad alguna para ellos, que desconfían de él, que lo consideran un peligro para el país, y que ya puede olvidarse de contar con su abstención tanto ahora como en septiembre. Vox le mostró su desprecio y le prometió una oposición «sin cuartel»

Los tres le recordaron que la noche del 28-A logró el apoyo de 123 escaños y que este jueves, tres meses después, se marchó del Congreso con 124 votos, los que tenía y el del parlamentario cántabro del PRC. «Gran fracaso», «espectáculo bochornoso», «zoco de las vanidades», «regateo de mercado persa», «pérdida de tiempo para todos los españoles», fueron solo algunas de las descalificaciones que dedicaron al trabajo de Sánchez. «Hemos vivido una de las páginas más humillantes de la historia de la democracia española» y «todo es responsabilidad exclusiva suya», resumió con dureza Pablo Casado.

El presidente del PP insistió en que el problema del candidato es que tanto el PSOE que encabeza como los socios que ha elegido, los independentistas y Unidos Podemos, «son incapaces de pactar para construir», porque solo saben hacerlo «para destruir, como se demostró en la moción de censura». «Usted solo pacta con los que quieren abolir la monarquía parlamentaria, los que ven la Constitución como un candado, los que relativizan el zarpazo criminal de ETA, piden la independencia de Cataluña o la anexión de Navarra a una imaginaria Euskal Herria», en definitiva, concluyó, «con los que quieren poner en peligro la unidad de España».

Por ese motivo, le dejó bien claro que, ni ahora ni en septiembre, pondrá contar con la abstención de los populares para llegar a la Moncloa, porque «su Gobierno sería una amenaza para España». Le dijo con todas las letras que no se fía de él y que no podrán entenderse mientras no decida si se queda en el extremo o vira hacia el centro político, porque no le apoyará para subir 6.000 millones de impuestos a la clase media o para quitar la capacidad de elección de colegio a los padres.

Albert Rivera, por su parte, retomó su discurso de la «banda» y el «plan Sánchez» allí donde lo dejó el lunes pasado. Aseguró que los españoles «no se merecen un presidente como usted», «que no se preocupa por las políticas y solo regatea por sillones» y que ha fracasado «por su incapacidad» para alcanzar un acuerdo de gobierno. «Su banda», en referencia a Quim Torra, Arnaldo Otegui o Pablo Iglesias, denunció, «ha tratado a España como un botín que repartirse»; porque «el ‘plan Sánchez’ era esto, llegar al final y repartirse el botín, pero han fracasado». «Les separa el ego, el ego que no les cabe en la silla», ironizó en referencia a Sánchez y Pablo Iglesias.

El líder de Ciudadanos, como antes hizo Casado, aseguró que ni se plantea -ni ahora ni luego- dar a Sánchez la abstención que le pide para salir investido.

Santiago Abascal llevó de nuevo a la tribuna el discurso más radical. Describió a Sánchez como una «marioneta» de los «chavistas» de Podemos, los «golpistas» catalanes de ERC, y los «separatistas» vascos del PNV y de Bildu para «romper el Estado» y «blanquear la historia criminal de ETA», para colocarle al frente «de un Gobierno de España contra España». Descartó cualquier apoyo al candidato y prometió que su oposición, si llega a ponerse en pie un Ejecutivo «del frente popular», no será «leal» sino «frontal, sin cuartel».

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